Domingo, diciembre 04, 2016

REFLEXIÓN PARA EL 12 DE FEBRERO

La verdad es una senda estrechísima que atraviesa dos horrorosos precipicios,

puestos a uno y otro borde: la verdad es un hilo sutilísimo que se columpia como puente sobre barrancos y peñascales, quien quiera caminar por él, debe ser un diestro acróbata, muy cauto en eso de mantenerse en equilibrio porque si no, bastará el más pequeño desliz para lanzarle a los abismos del error.

P. Julio Matovelle (Fundador de Misioneros Oblatos)