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martes, octubre 17, 2017

POR LA CALZADA DE EMAÚS

POR LA CALZADA DE EMAÚS


¿Qué llevabas conversando?
Me dijiste, buen amigo,
y me detuve asombrado
a la vera del camino.


¿No sabes lo que ha pasado
allá en Jerusalén
de Jesús de Nazaret
a quien clavaron en la cruz?

Por eso me vuelvo triste
a mi aldea de Emaús.

Por la calzada de Emaús
un peregrino iba conmigo.
No le conocí al caminar;
ahora sí, en la fracción del pan.

Van tres días que se ha muerto
y se acaba mi esperanza,
dicen que algunas mujeres
al sepulcro fueron de alba.

Me dijeron algunos otros,
hoy también haya buscaron.
Más se acaba mi confianza,
no encontraron a Jesús.

Por ese me vuelvo triste
a mi aldea de Emaús.

Por la calzada de Emaús
un peregrino iba conmigo.
No le conocí al caminar;
ahora sí, en la fracción del pan.

Qué tardíos corazones,
que ignorancia los profetas
en la Ley ya se anunció,
que al Mesías padeciera.

Y por llegar a su gloria
escogiera la aflicción
en la tarde de aquel día,
yo sentí que con Jesús.

Nuestro corazón ardía
a la vista de Emaús.

Por la calzada de Emaús
un peregrino iba conmigo.
No le conocí al caminar;
ahora sí, en la fracción del pan.

POR LA CALZADA DE EMAÚS

Santa Sede

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SALMO 92

SALMO 92, 1-3

Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

SALMO 92, 4-6

Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

SALMO 92, 7-9

Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

SALMO 92, 10-12

Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

SALMO 92, 13-15

Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

SALMO 95

SALMO 95, 1-3

Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

SALMO 95, 4-7

En sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

SALMO 150

SALMO 150, 1-3

Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,

SALMO 150, 4-6

Alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.