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miércoles, octubre 18, 2017

PERDON TE PIDO SEÑOR

PERDON TE PIDO SEÑOR


Yo sé que hay gente hay gente en el mundo
que su pan es el dolor,
que no encuentran alegría,
no tienen calor ni amor.

Yo sé que hay hermanos míos
con hambre y sin libertad.
Ante esto me pregunto:
¿qué hago yo por los demás?

Ante esto me pregunto:
¿qué hago yo por los demás?

Perdón, te pido, Señor,
porque no he sabido amar;
descéntrame de mi yo
para darme a los demás;

Tus caminos muéstranos
de bondad y comprensión;
exígenos ser renuevo
para el verdadero amor.

Hombres hay a nuestro lado
que buscan nuestra amistad,
que se les tienda la mano
para poder caminar;

Faltos de pan y cultura,
y con angustia y soledad.
Ante esto me pregunto:
¿qué hago yo por los demás?

Ante esto me pregunto:
¿qué hago yo por los demás?

Perdón, te pido, Señor,
porque no he sabido amar;
descéntrame de mi yo
para darme a los demás;

Tus caminos muéstranos
de bondad y comprensión;
exígenos ser renuevo
para el verdadero amor.

Buscar a Dios, no lo encuentran
pues no lo he sabido dar
porque sigo en mi egoísmo
buscando comodidad.

Ábreme bien estos ojos
para ver la realidad
porque hablando de justicia,
no me doy a los demás.

Porque hablando de justicia,
no me doy a los demás.

Perdón, te pido, Señor,
porque no he sabido amar;
descéntrame de mi yo
para darme a los demás;

Tus caminos muéstranos
de bondad y comprensión;
exígenos ser renuevo
para el verdadero amor.

PERDON TE PIDO SEÑOR

Santa Sede

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SALMO 92

SALMO 92, 1-3

Bueno es dar gracias a Yahveh, y salmodiar a tu nombre, Altísimo,
Publicar tu amor por la mañana, y tu lealtad por las noches,
Al son del arpa de diez cuerdas y la lira, con un susurro de cítara.

SALMO 92, 4-6

Pues con tus hechos, Yahveh, me regocijas, ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahveh, qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende, el insensato no comprende estas cosas.

SALMO 92, 7-9

Si brotan como hierba los impíos, si florecen todos los agentes de mal, es para ser destruidos por siempre;
Más tú, Yahveh, eres excelso por los siglos.
Mira cómo tus enemigos perecen, se dispersan todos los agentes de mal.

SALMO 92, 10-12

Pero tú alzas mi frente como la del búfalo, derramas sobre mí aceite nuevo;
Mi ojo desafía a los que me acechaban, mi oído escucha a los malvados.
Florece el justo como la palmera, crece como un cedro del Líbano.

SALMO 92, 13-15

Plantados en la Casa de Yahveh, dan flores en los atrios del Dios nuestro.
Todavía en la vejez producen fruto, se mantienen frescos y lozanos,
Para anunciar lo recto que es Yahveh: mi Roca, no hay falsedad en él.

SALMO 95

SALMO 95, 1-3

Venid, cantemos gozosos a Yahveh, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
Porque es Yahveh un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;

SALMO 95, 4-7

En sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahveh que nos ha hecho!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano.

SALMO 150

SALMO 150, 1-3

Alabad a Dios en su santuario, alabadle en el firmamento de su fuerza,
Alabadle por sus grandes hazañas, alabadle por su inmensa grandeza.
Alabadle con clangor de cuerno, alabadle con arpa y con cítara,

SALMO 150, 4-6

Alabadle con tamboril y danza, alabadle con laúd y flauta,
Alabadle con címbalos sonoros, alabadle con címbalos de aclamación.
¡Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!.

PERDON TE PIDO SEÑOR