Domingo, diciembre 04, 2016

PARA ESTA SEMANA: MAYO 11 DE 2014.

Darle dignidad a quienes cuidamos y protegemos.

Comienzo saludando a las mamás y felicitándolas en su día. Hoy de manera especial estarán muy presentes en cada celebración de la Eucaristía y junto con el pan y con el vino le ofreceré al Señor cada esfuerzo, todos los cansancios. Cada lágrima y todas las sonrisas. Le daré, gracias por los abrazos, por los cansancios, por las miradas. Por las bendiciones cada mañana y cada noche, por las oraciones en nuestras necesidades y por saber esperarnos para darnos todo su amor cuando fuimos hijos pródigos. También bendeciré al Señor por ser madre en las madres. Pediré por las difuntas para que la oración sea también una acción de gracias por lo que fueron y siguen significando y porque desde el cielo, junto con la Virgen María, interceden a Jesús por cada uno de aquellos por los que con tanto amor gastaron sus vidas.

La oración colecta de este domingo del buen Pastor pide a Dios que nos lleve a la comunión de las alegrías celestiales, para que la humildad del rebaño llegue a donde lo precedió su Pastor. Interesante: Un rebaño humilde, que acepta de Dios las cosas, que se deja conducir por su Pastor, que se sacia de los pastos a dónde Él nos conduce, que anda con libertad y conoce la voz, seguramente llegará a vivir en plenitud las alegrías eternas y las puede, con la gracia de Dios, anticipar en la tierra. Dóciles, abiertos, alegres, disponibles. Pastores grandes para ovejas grandes. Pastores dignos para ovejas dignas. Eres pastor y somos ovejas. Dios nos da la dignidad al cuidarnos y protegernos. Lo tuyo, lo mío, lo nuestro es darle la dignidad a quienes cuidamos y protegemos.

Ser como Jesús, buen Pastor, ser punto de referencia y lugar de descanso para los seres que amamos, siento que es la principal tarea que tenemos.

Es importante que quien amamos sepa que le amamos, se sienta amado y en el amor se sienta seguro, protegido, salvado. Amar sí, pero con gestos concretos de amor. Que nunca haya necesidad de preguntarle a quién nos ama si nos ama. Que no haya necesidad de irnos de quien nos ama porque seguro nos perderemos. El amor es vida que sabe a eternidad. El amor hace que la persona aunque se pierda, se deje encontrar, cargar. El amor, es el que hace que aún en el pecado, se añore el beso y el abrazo que con sinceridad se brindaba y eso hace que se saquen fuerzas de donde no hay para regresar. Así nos ha amado Dios. Así nos amó Jesús y por eso se atrevió a decir que nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Tú tienes un rebaño encomendado por Dios. Muchas personas necesitan que seas el pastor que cuida, que protege, que acompaña. Muchos necesitan de ti, de tu bondad, de tu ternura, de tu paciencia. No saltes, no pases de largo. Asume la tarea que algún día consideraste que podías cumplir. Todos esperan de ti. Los que te aman quieren tu amor. A los que les prometiste amar por siempre están esperando que les ames por siempre. El amor llénalo de paciencia y de gestos que hagan posible que el rebaño no se disperse y si ya se ha dispersado, regrese.

Hay que ser fiel a las promesas porque solo así podremos guiar por senderos rectos. Debemos ser seguridad y referencia para que cuando los seres amados pasen momentos difíciles nosotros estemos ahí. Y que como nosotros lo decimos de Dios, las personas lo pueden decir también: “tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida” (del salmo 23 (22))

Feliz semana.
Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd