Viernes, diciembre 09, 2016

PARA ESTA SEMANA: JUNIO 9 DE 2014.

Déjate conducir por el Espíritu.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Feliz fiesta de Pentecostés y que el don del resucitado nos anime siempre, con su aliento de vida, ante las situaciones de muerte, de miedo, de odio para que fortalecidos y enriquecidos con los dones del Espíritu demos testimonio de vida cristiana siempre en bondad, servicio y humildad.

Pentecostés: Hoy se abren las puertas, se sale a predicar que Jesús está vivo. El Padre lo ha resucitado. Ya no más tristezas, ya no más miedos. Hoy es el origen de las actividades de la Iglesia; hoy tenemos la certeza en el corazón que Dios sigue con nosotros y desde nosotros sigue salvando el mundo, la creación. Todo lo hace nuevo en la novedad de cada uno de nosotros que siendo tantos luchamos por los mismos ideales: el amor y la justicia.

Pentecostés: día de un regalo maravilloso, todo lo que nos faltaba para ser ricos, para entender a Dios y entendernos desde Dios. Día de bendiciones, de acción de gracias, de plenitud porque ahora todo es claro: somos responsables, protagonistas de la historia de la salvación. Ninguno, y de manera especial, ningún bautizado, tiene la excusa de “no ser capaz”. Ya no hay pretextos para no ser buenos, ya no hay pretextos para creer que todo está perdido o vencido. Ahora hay que meterse en lo más íntimo, allí donde Dios nos habita, para descubrir que somos capaces porque es esa es la verdad: Dios no ha llenado con su fuerza y su poder. Que por nosotros conozcan todos los pueblos a Cristo y el mensaje de amor, que es de salvación, que él mismo nos ha traído enviado por Dios.

Somos santos, somos templos, somos don del Espíritu. Somos ímpetu divino. Pentecostés es para que sepas que eres grande, amado, capaz de bien. Que estás acompañado por la presencia divina que te toca delicadamente, te envuelve con suavidad y se expresa en palabras de amor que se hacen hechos en el silencio del corazón enamorado.

Eres espiritual, llevas la marca de Dios y actúas, si lo quieres y permites, en el nombre del creador que sopló sobre ti y te dio vida y que luego sopló en Jesús y te hizo misericordia y Evangelio. Eres una buena noticia de Dios para los demás. A lo mejor no lo sabías o no lo recordabas. Para eso es Pentecostés.

Pentecostés: la fiesta en la que el corazón se enriquece, se llena de los dones de Dios. Ahora puedes, desde Dios, sanar, predicar, liberar. Ahora que tienes el Espíritu, porque es Pentecostés, déjate conducir por Él y no tengas miedo si te lleva al desierto y en la prueba reafirmas tu fe o si te lleva a Galilea a anunciar el año de gracia e invitar a la conversión, o si te lleva a la sinagoga de Nazaret donde todos te conocen a darle plenitud con tu vida a las escrituras.

Eres elegido, fuiste ungido y Jesús te acompaña con su espíritu en la difícil tarea de dar, de darse y de amar.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd