Jueves, diciembre 08, 2016

PARA ESTA SEMANA: JUNIO 2 DE 2014.

Cambiar el mundo desde el corazón

Una semana nos queda del tiempo de Pascua y por tanto de preparación a la solemnidad de Pentecostés. Una semana en la que el corazón debe llenarse de expectativas porque todo lo misterioso que puede resultar nuestros Dios, aún después de la revelación hecha en Jesús, después de haberse revelado como el Dios de amor, trinidad de personas, compasivo, presente y misericordioso, ahora nos enviará su Espíritu que es fuerza y sabiduría y por el cual nosotros le conoceremos a plenitud. Nos llevará a la verdad plena.

El Espíritu es un don íntimo, que llega al corazón del ser humano y que se hace palabra y pensamiento en la medida que le escuchemos y le dejemos obrar. Viene a transformar nuestra vida pero debemos acogerlo. Es un aprender a vivir “dentro” para poder ser íntimos y profundos en la experiencia de la fe. Dar lo que abunda en el corazón.

Por el Espíritu y la fuerza que nos regala somos capaces, en cualquier circunstancia, de ser testigos de Jesús en “los últimos rincones de la tierra”

Lo que nos hace fuertes es el Espíritu que el Padre nos ha dado y también el saber que la esperanza colma nuestra entrega. Esa esperanza nos ayuda a vencer, a resistir a perseverar. Dios nos espera, Jesús ha regresado al Padre, se ha ido a prepararnos sitio y luego volverá para llevarnos. Esa esperanza llena la vida, le da el toque de alegría y de confianza a lo que estamos invitados a anunciar: el Reino de Dios.

Los que confiamos en el Señor, los que esperamos en el Señor sabemos que es su fuerza la que nos resucita, su amor el que nos llena, la esperanza la que nos colma y que Él en la entrega y el sacrificio se hace plenitud de vida y de eternidad.

Por eso es importante que Jesús regrese al Padre. La promesa se cumplirá y ahora nosotros, en vigilante espera, nos disponemos para recibir en plenitud, al que es luz, fuerza, viento, agua, palabra. Nos disponemos porque sabemos que en el Espíritu seremos plenamente confortados, seremos parte del reino y protagonistas de un presente que en el testimonio y entrega será la historia que construye el mañana.

Tener a Dios en el corazón, después de haber constatado todo su amor; tener a Jesús en el corazón sabiendo todo lo que hizo por amor y ahora tener también al Espíritu Santo en el corazón sabiendo que es luz y paz y amor y fuerza; nos tiene que llenar de esperanza, de alegría contagiosa. Este llevar la Trinidad, ser templos, lugares de Dios, tiene que ser motor que cambia el mundo desde el corazón, desde el amor.

No todo está vencido, Dios sigue resucitando de la muerte, Dios sigue salvando, Dios sigue perdonando; ahora a nosotros nos toca tomar conciencia de este hecho para que sea a través de nosotros que Él mismo llene el mundo de su bondad. Para esto nos ha llamado y elegido.

Dios que se da en nosotros porque nos habita, nos da también la fuerza porque nos ama y sigue esperando que el mundo, nosotros y lo creado se salve por y en nosotros

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd