Jueves, diciembre 08, 2016

PARA ESTA SEMANA: ENERO 27 DE 2014.

“El Reino de Dios está cerca”

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que nos recrea en constante bondad.

Para esta semana estamos invitados a descubrir la presencia del Reino que llegando a cada uno nos trae la sanación y la liberación. Nos hace sentir que somos parte de la historia de Dios que está construyendo con cada uno.

Dios está en medio de nosotros, en nuestra ciudad, en nuestra casa, en el trabajo. Dios camina con nosotros, nos llama y nos invita a vivir el proyecto de su Reino a través de su hijo Jesús que de alguna manera también nos llama a ser “pescadores de hombres” como cuando llamó a Simón, a Santiago y los hijos de Zebedeo.

Para Jesús todo comienza con una disposición interior. Hay que disponerse, hay que abrir el corazón, hay que volver a Dios, a caminar en sus sendas. ¡Hay que convertirse!

Convertirse porque está cerca quien nos trae vida, perdón, misericordia, esperanza. Convertirse porque está cerca el amor, quien nos salva. Ha llegado Jesús a tocar los corazones, a invitarnos a disponernos; ha comenzado la obra proyectada por el Padre. Jesús predica y con su Palabra nos invita a abrirnos a la experiencia del amor de Dios y a soñar con un mundo que es posible desde la aceptación de la dignidad de las personas que nos rodean. Ha llegado el tiempo de abrirse a Dios.

El Reino de los cielos personificado en Jesús, razón de la fe, está cerca, está en ti. El Reino de los cielos te habita como misterio de amor, como moneda valiosa que se pierde, como levadura que engrandece, como semilla que crece, como sal que da sabor, como Palabra que se hace vida. El Reino de Dios nos envuelve, nos alimenta, nos seduce; se hace corazón y razón, amor y perdón.

El Reino de los cielos lleva consigo la claridad, la sanación, el perdón. El Reino de los cielos aleja las dolencias. El Reino de los cielos eres tú y yo inmersos en el misterio de Cristo; el Reino somos todos los que hemos tomado la decisión de seguir a Cristo, todos los que hemos aceptado la invitación de Jesús a ser “pescadores de hombres”.

Para que la experiencia del Reino sea plena nos corresponde a nosotros saber dejar o renunciar a lo que hasta ahora hemos considerado o tenemos como fundamental para vivir. Es un dejar la barca, las redes, el mar como lo hicieron muchos de los discípulos de Jesús. Dejarlo todo por seguir. Dejar padre y madre, renunciar así mismo, tomar la cruz de cada día. Dejar el protagonismo que enorgullece para hacerse grande siendo pequeño. Llegar a saberlo todo sin saber nada. El camino de la vida, de la salvación. Es el camino del amor.

Abundamos en buenas obras cuando las acciones son dirigidas según el querer de Dios y tratemos de seguir construyendo el Reino de los cielos que está cerca.

Con mi bendición:

Padre Jaime Alberto Palacio González, ocd.