Lunes, diciembre 05, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: SEPTIEMBRE 4 DE 2014.

Lo nuestro es salvar, ¡perdonar!

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Un abrazo y mis mejores deseos de paz y bien para el fin de semana que comenzaremos. Que el encuentro con los amigos y familiares sea motivo de alegría y de paz en el corazón.

El próximo domingo nos encontraremos con un texto bien significativo en la experiencia de vida cristiana. (Mt. 18, 15-20) Jesús nos aconseja que, cuando alguien muy cercano a ti peca o falla, hablemos a solas con él y si no cambia, hablemos ahora con él y otros testigos y si no cambia entonces hablemos de nuevo con él y la comunidad y si no cambia: volver a intentarlo.

Lo nuestro es hacer todo para que nadie se pierda. Lo nuestro no es el rechazo sino el diálogo, el intentarlo todas las veces, hasta 70 veces siete. Es ayudar, aconsejar. No es condenarlo a sus espaldas, que se sepa lo que queremos y esperamos. Lo nuestro es salvar.

Pienso que a todos, alguna vez en la vida, nos han perdonado cuando pecamos. Nos han llamado la atención por algo que no se ha hecho bien o por algún abuso, mentira, calumnia, robo, etc., en lo que hemos caído. Y lo hemos agradecido, hemos sentido que somos importantes. Amados.

Y no hay que negarlo, muchos hemos sido reincidentes frente al pecado. Y hemos necesitado misericordia; hemos necesitado que quien nos ama nos perdone, nos sane, nos llene de oportunidades. Duele que dejen de creer en nosotros por las faltas que cometemos, nos ofende el que solo se nos mire y nos entiendan desde nuestras faltas y dejen de creer que somos más pecado.

¿A quién no le han dolido frases como: “ya no más, no hay nada más qué hacer. Contigo no se puede, vete…”? Esas frases dichas por seres que amamos, duelen y mucho, indignan y mucho. Uno siempre espera que quien ama perdone así como también quien me perdona, porque me ama, espera mi cambio.

Es un intercambio de paz. Yo creo en la persona y el otro cree en el amor que es perdón. Yo creo que mi amor te hará cambiar y yo cambio por el amor que me tienes. Tanto quien peca como quien ha sido ofendido necesitan del amor, de la paz. De apostarle a un proyecto de solidaridad.

Porque eres importante cambio y porque eres importante te perdono.

Sepamos estar en las partes. Así todos seremos vencedores. Aprendamos a escuchar a quien en el amor quiere lo mejor y nos corrige en nuestras faltas.

Aprendamos a decir con amor las cosas a la persona que corregimos para que su dignidad siga siendo fuerza para el cambio. No dejemos en la soledad a quien ha pecado, aprendamos a ganarlo corrigiendo con amor.

Los cristianos tenemos la obligación de perdonar pero también a quien se le pide que se corrija o quien se le perdona debe cambiar de vida. Siempre será importante la conversión, siempre será importante perdonar y dar oportunidades, siempre será importante tomarse en serio que quien me da oportunidad es porque quiere creer en mí y espera siempre lo mejor. A muchos no nos sacan de la comunidad, nos sacamos; a muchos no es que no nos perdonen, es que no cambiamos. Vale la pena saberse importante tanto para perdonar como para pedir perdón, tanto para corregir como para ser corregido.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd