Viernes, diciembre 02, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: OCTUBRE 3 DE 2013.

Señor llena mi fe de ti, de tu presencia.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Para cada uno un abrazo con los mejores deseos de paz. Un fin de semana para pedirle al Señor que nos aumente la fe.

En el texto del Evangelio que nos encontraremos el próximo domingo intuimos que los apóstoles saben que la fe es un don de Dios y por eso mismo le piden a Jesús “auméntanos la fe” (Lc. 17, 5-10)

Al pedir la fe, podríamos decir, que le están diciendo al Señor: “danos confianza y serenidad. Haznos capaces de romper los miedos que tenemos de hacer las obras que tú haces. Nos estás enviando a predicar, a sanar, a perdonar, a expulsar demonios a llevar la paz y además la única garantía que tenemos es tu nombre para esperar más del Padre Dios y por eso Señor “auméntanos la fe” para sentirnos seguros y correr el riesgo de hacerte presente en todo lo que hacemos”.

“Auméntanos la fe” significa que seamos capaces de abandonarnos, de entender lo que el Señor quiere de cada uno. “Auméntanos la fe” porque a ratos sentimos desfallecer y no queremos seguir adelante. Señor, queremos hacer las cosas que Tú haces: Perdonar como perdonas, tener la paciencia para entender y acompañar a la gente. Necesitamos fe para servir, para comprometernos. “Auméntanos la fe”; llena mi fe de ti.

Al pedirte, Señor, que nos aumentes la fe, estamos reconociendo que tenemos, algo; pero a nuestra fe le falta calidad. Ese “poquito” que es capaz de mover montañas es la fuerza que necesita mi fe y que ha permanecido como un tesoro enterrada en lo profundo de mi corazón.

Que yo Señor tenga la fe con la cantidad y calidad suficiente para que después yo no diga que creo y salga a querer encontrar quién me dé la confianza, la serenidad que solo en ti puedo encontrar. Aumenta mi fe para poder amarte; para saber que tú eres mi todo, mi plenitud en quien y con quién puedo caminar en noches oscuras sin otra luz que la de fe, para entender que eres tú quien me carga cuando tengo que cruzar cañadas y que eres tú quien me prepara el banquete frente a mis enemigos. Fe para sentir que soy amado, redimido, ser nuevo. Hombre nuevo nacido de la cruz y bañado en las aguas del bautismo.

Con fe podemos realizar acciones que parecen imposibles. Dios da el poder para que nosotros realicemos las obras, nos ha dado fe, principio activo que nos acerca a su ser y a vivir en comunión con Él. Hay que conocer y amar más a Jesús que es el contenido de la fe, la fuerza de la fe y la razón de esperar.

No se pide la fe como un derecho, no se trabaja por el Reino esperando gratificaciones.

No podemos andar con exigencias a Dios que es la fuente y el principio de lo que hacemos y estamos llamados a realizar. Dependemos de Él.

Que en fe, Dios nos encuentre realizando las obras que nos ha encomendado y desde la confianza que ha depositado en nosotros seamos capaces de dar lo que nos es propio como encomendado por Dios: Su propio amor.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd