Lunes, diciembre 05, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: OCTUBRE 2 DE 2014.

¿Qué tienes para Dios?

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor y que este mes de octubre de las manos de las Teresas, Carmelitas y doctoras de la Iglesia. La de Liseux o del Niño Jesús una y la de Ávila o de Jesús, la otra, nos llenemos de buenos propósitos para responder a cada una de las tareas que el Señor nos ha encomendado. Dejemos que sea el Señor nuestra propia santidad y que en nosotros siga construyendo su Reino. Confianza, abandono. Humildad y amor unos por otros son el fruto de una vida en permanente relación con el Amado, con el Señor, con nuestro Dios nos enseñan las Teresas.

Este fin de semana la reflexión podría yo titularla: las cosas de Dios son de Dios o a Dios hay que darle lo que le es propio. No podemos olvidar que somos administradores de los bienes de Dios (Y su bien más amado y preciado es la humanidad; mi prójimo y tú prójimo) Que a Él le tenemos y que desde Él debemos dar frutos, expresarnos, darnos a conocer. Dios se nos da para que nos demos. Dios que se da y nosotros que en Él nos damos. Lo damos y lo recibimos. Y es que Él es nuestra riqueza, Él es quien nos enriquece. Una cosecha abundante que jamás se agota.

De nosotros es dar frutos y de Dios esperarlos. ¿Qué tienes para Dios? No podemos olvidarnos que Él existe, que Él es el único que permanece. Nosotros somos pasajeros. Administramos todo esto y no podemos perder la oportunidad de servir con grandeza y señorío sin olvidarnos que hay herederos esperando los frutos.

Debemos cuidar, producir, dar. Ya vendrán a pedirnos cuentas por la creación. Ya nos preguntarán… ¿y dónde está tu hermano? Somos responsables, no desvirtuemos este don acabando con quien es heredero, con los demás. En el dar a Dios lo que es de Dios se ejercita la justicia y el amor. Dando frutos a tiempo engrandecemos el Reino de Dios.

Nosotros estamos para algo, existimos para algo. La Iglesia ha nacido como una propuesta nueva que debe aportar, dar frutos. Nosotros, que somos Iglesia, debemos dar frutos. Somos los responsables del Reino, de que la gente se acerque o se aleje de una experiencia de Dios. Somos nosotros, la Iglesia, tú y yo, los encargados de darle a Dios los frutos de lo que nos ha encomendado, los frutos del amor, de la convivencia pacífica, de la humildad. Los frutos que nacen de saberse de Dios, renovados y redimidos en Jesús. Los frutos que también tienen que ver con la coherencia y la generosidad.

Es bueno preguntarnos ¿merecemos estar en la viña o a lo mejor somos nosotros los que ahora debemos ser “arrojados”, expulsados para que vengan otras personas que entreguen a Dios los frutos que Él espera?

¿Estamos haciendo de este cristianismo algo pesado, lento, una carga?

Hemos llenado el cristianismo de una cantidad de cosas en donde ya debemos entrar a revisar si no estamos dando lo esencial o produciendo los frutos porque nos perdimos en lo accidental. No nos creamos los dueños de la experiencia del Reino, de la novedad del Espíritu. No hay que olvidar que somos de Él y que enDios vivimos, nos movemos y existimos. Sentirse servidor, administrador. Hacer lo que tenemos que hacer a su debido momento y pensar siempre en ser para los demás motivo de alegría y de vida, eso hará que los frutos sean constantes.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd