Sábado, diciembre 10, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: NOVIEMBRE 13 DE 2014.

Dios quiere que todo acto humano sea plenamente divino.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. El saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que de nuevo nos hace caer en cuenta que el reino de los cielos está presente y existe para transformar el mundo desde el amor.

“El reino de los cielos también se parece”... Y se nos presenta un hombre lleno de riquezas, que deja todo y encomienda lo propio, su fortuna, a algunos de los suyos, de los que han estado trabajando con él. Personas muy conocidas por el hombre y por eso mismo es que a cada uno da según la propia capacidad de respuesta (Cfr. Mt. 25, 14-30)

El reino de los cielos se parece a nuestra historia, a la tuya y a la mía. El reino de los cielos se parece a todo lo que acontece porque acontece en todo y en todos. Porque Dios no está por fuera de la historia ni de la creación y es por eso que todo se le parece al reino; la idea es que no sigamos tan ajenos a la realidad de Dios, a su acontecer. El reino está presente, hay que encontrarlo. El reino nos habita, nos invita, nos seduce. Tenemos todo para estar en el reino. Este reino que es Jesús y que nos habla de una vida en y desde Dios. Somos conocidos y amados por Dios.

Él ha depositado lo suyo, su riqueza en cada uno, pero no por partes iguales. Dios es justo y a cada uno da lo que cada uno a su vez puede recibir. Él no pedirá cuentas de nada que haya dado ni nos dará nada que no seamos capaces de hacer producir. Dios quiere nuestra plenitud. Que seamos felices, que nos amemos y que juntos nos sintamos parte de un proyecto donde lo humano y lo divino se conjuguen de tal manera que todo acto divino sea plenamente humano y todo acto humano sea plenamente divino.

En la conjugación de estas realidades, humana y divina, no nos puede mover el miedo, ni tampoco nos puede paralizar el compromiso tan sublime que tenemos. ¿Cuánto tiene cada uno para dar, para poner a producir? Respuesta que implica intimidad y que obvia complejos de inferioridad, envidias y frustraciones. Y es que somos mucho más que eso. Tenemos un reto y es verdad que es grande. Pero ten la seguridad que primero se arriesgó Dios contigo que tú con Él; primero creyó y confío Él en ti que tú en Él. Lo nuestro es de respuesta, de asumir la responsabilidad así sea con riesgos.

El Reino de Dios está en nuestras manos, en la capacidad que tenemos de hacerlo crecer. Dios ha hecho su obra, nosotros sabemos lo que Él quiere. Nuestros triunfos, a partir de los dones de Dios, se convierten en sus triunfos y alegrías. Y es que cuando te sumerges en la experiencia de Dios y entiendes que el reino es su presencia en todos y para todos, te das cuenta que es Dios desplegándose en nosotros y desde nosotros. Y responder, hacer prosperas las obras de Dios, nos hace sentir dignos de su confianza, de su complacencia.

Ser fiel en lo poco hace que Dios nos confíe el todo. El Reino se construye con nuestro poco de fidelidad, de entrega. El reino se extiende y la grandeza de Dios se palpa en cada persona que se compromete con la causa del mismo Dios.

No nos dejemos llevar del pre juicio que podamos tener de Dios. Él es amor, Él se hace entrega y confianza para que todos tengamos y ninguno se disculpe de trabajar por la extensión y el crecimiento del reino.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd