Domingo, diciembre 04, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: MAYO 8 DE 2014.

Jesús el buen Pastor

 

Mis queridos amigos de santa Teresita, de San José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo.

El próximo domingo la Iglesia celebra la fiesta de Jesús el Buen Pastor, una linda oportunidad para orar por nuestros pastores para que a ejemplo de Jesús seamos punto de referencia, palabra de vida y generadores de paz y seguridad entre el rebaño que el mismo Jesús nos ha encomendado.

El texto del Evangelio de san Juan (10, 1-10) nos permite acercarnos a Jesús que se presenta como Pastor y puerta del rebaño. Un Pastor al que lo único que le interesa son su ovejas y dar lo mejor de sí, inclusive hasta la propia vida por su rebaño.

Me ha dejado pensando el hecho que Jesús mismo se defina como “puerta” porque creo que nosotros hemos tenido la experiencia de encontrarnos con personas “trancadas”, impotables, incapaces de abrirse. Personas que no permiten que ni siquiera sus seres amados entren en su interior. Las puertas cerradas y trancadas generalmente denotan miedos, dolor, tristeza. Hay mucha inseguridad en las personas que no se abren, que viven con las puertas trancadas.

En este Evangelio Jesús nos dice “Yo soy la puerta”, lo que significa que lo es todo, es decir, punto de referencia; por él entramos y salimos; en él somos libres.

Jesús también, como pastor, está entrando y saliendo. Sale a buscarnos, nos permite entrar por él y en él, luego nos cuida y nos protege. Jesús nos alimenta, nos conduce a fuentes seguras y a pastos abundantes. Jesús es Palabra, sus ovejas conocen su voz, se dejan apacentar con docilidad. Las ovejas confían en el Señor, en su pastor.

Hay que abandonarse, confiar en el Pastor y no perder la referencia de su voz y más en este tiempo en el que hay tantas voces y muchos pastores. Hoy hay muchos interesados en nuestra salvación porque han visto un gran negocio en la fe. Hay muchas voces, muchos palabreros, muchos falsos pastores: el que te cura, el que te libera, el que te exorciza, el que te da números ganadores, el del aceite, etc. Siempre seremos presa fácil si no tenemos la firme convicción de andar en Cristo. Cristo tiene palabras de vida eterna. Cristo es puerta, pastor, maestro. Cristo es agua viva, es Pan de vida, es salvación. Estando en Cristo todo lo podemos, todo lo tenemos. Él lo es todo y es por eso que no debemos perder esta referencia. Ir al Evangelio, escuchar, meditar la palabra de Cristo.

¡Interpretes siempre encontrarás; ladrones de la fe y de ingenuos no faltarán! Tu ingenuidad, tus miedos, tus enfermedades no pueden convertirse en el blanco de los negociantes de la fe, de los falsos pastores, que en lugar de cuidar el rebaño roban las ovejas o de aquellos pastores que en lugar de ser puerta de salvación, trancan de tal manera la vida y cohíben de tal forma la alegría que las ovejas acaban muriendo de hambre.

Si, en este camino de fe, las palabras que escuchas no hablan de libertad, ni de pastos abundantes ni de vida en abundancia, de vida eterna, debes detenerte, pensar mejor las cosas. Seguramente te ha seducido el miedo y no el amor. El terror al infierno y no la bondad del cielo. La necesidad de milagros y no el hambre de Dios.

Entra por Jesús, camina con Jesús, gózate de Jesús que ha venido a que tengas vida y la tengas en abundancia.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd