Jueves, diciembre 08, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: MAYO 7 DE 2015.

Saberse amado llena la vida de alegría y fidelidad.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo. Mi saludo cordial cargado de bendiciones y sobre todo de buenos deseos. Que el amor de nuestras madres, sea motivo de alegría y de reconciliación en las familias y que en su amor nosotros también perseveremos para mirar a los demás no solo desde sus actuaciones sino también desde el corazón.

El próximo domingo, en el Evangelio de Juan, Jesús invitará a sus discípulos y en ellos a cada uno de nosotros, a permanecer en su amor, es decir a poner toda la confianza en Él. (15, 9-17)

Jesús sabe que el Padre lo ama y lo que significa ser amado, eso le ha dado la fuerza para permanecer y llegar al final de su compromiso por amor a nosotros.

Todos lo sabemos: El saberse amado llena la vida de alegría y da fuerza para mantenerse en la fidelidad. Jesús nos dice que nos amará de la misma manera que el Padre lo ha amado a Él. Jesús no oculta su sentimiento, no niega su amor. Nos lo dice y demuestra y en Él Dios también nos ha mostrado hasta dónde llega su amor por la humanidad. ¿Hacemos esto con las personas que amamos, se sienten seguros en el amor que decimos tenerles?

Jesús nos ha amado y en el amor ha reconocido lo que cada uno es. Nos ha respetado en nuestra individualidad, nos ha perdonado en nuestro pecado. Ha salido a nuestro encuentro, nos ha buscado y nos ha animado a vivir en el amor humilde y sencillo. En ese amor que se abaja, que lava los pies de los discípulos, que confía los tesoros del reino para que nosotros luchemos por un mundo nuevo lleno de amor y de justicia.

Jesús nos ha amado en su vida, en su muerte y ahora en la resurrección porque su amor es eterno y no se cansa. Así es que nosotros nos debemos amar y lo que nos hace capaces de amar de esta manera es el hecho de saber permanecer. Hay que ser radicales en ciertas cosas que sabemos nos permiten mantenernos en Jesús. Hay que ser radicales en los principios y valores del Evangelio que son los mandatos de Jesús. Permanecer implica ser también radicales en el amor aunque éste nos lleve a la entrega de la propia vida.

Permanecer en el amor de Jesús, cumplir sus mandamientos. El saberse amado por su Padre llenó siempre y en cualquier circunstancia de alegría el corazón de Jesús y eso es lo que Él quiere: que nosotros, sabiéndonos amados, estemos siempre alegres, en cualquier situación;

¡Siempre alegres! y es que cuando somos amados nos sentimos seguros en el ser que nos ama y nos sentimos acogidos aunque el mundo nos rechace y nos sentimos perdonados aunque los demás nos condenen. El amor nos hace nuevos, nos hace libres, nos hacer soñar con ser personas, con el cambio y con la ilusión de pensar que mañana todo puede ser diferente. El amor es el que hace posible ver en la crucifixión la resurrección; en el pecado la misericordia y en los demás al mismo Dios. El amor te da certeza que podremos cambiar y cumplir lo que el Amado nos pide.

¿Te sientes amado?

El Señor dará la vida por los que cumplen sus mandatos; nosotros sabemos lo que Él nos manda, ya el dejarnos amar por Él se convierte en una decisión personal y no es que no nos ame a todos, pero lo que quiere es que los que se saben amados y han optado por su amor sean sus discípulos, sean los que continúen llevando este proyecto de salvación a los demás. Sus discípulos deben dar frutos, deben amarse los unos a los otros.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd