Sábado, diciembre 03, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: JUNIO 20 DE 2013.

¿Jesús, quién eres?

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Mi saludo con los mejores deseos de paz y bien en el Señor Jesús que nos invita de manera especial a comprometernos desde la fe, a su proyecto del Reino, de la salvación y de la generosidad. Un fin de semana para que lo vivamos dando la vida y nos quedemos en la vida de los seres queridos. Renunciando para que otros tengan de lo que somos y consideramos nuestra riqueza y para que en humildad y sencillez sirvamos con amor.

Jesús, el Mesías, nos invita en este fin de semana a renunciar a la búsqueda egoísta de nosotros mismos y a tomar la cruz. (Lc. 18-24)

De esto y mucho más seremos capaces cuando, desde el corazón y en fe podamos contestar la pregunta: ¿Jesús quién eres? Esa misma pregunta me le he hecho muchas veces en la vida. Porque el Jesús que nos cuentan los Evangelios a ratos se me escapa y no lo veo sanando, ni liberando, ni cercano. Y como todavía, Jesús, no acabo por entenderte y como mi relación contigo está llena de dudas y de incertidumbres y como no acabo de enamorarme por eso es que a tu pregunta yo no sabría responder. Yendo de camino Jesús preguntó a los discípulos: “¿Y vosotros quién decís que soy yo?”

Y no te pido un signo porque yo sé que ya están dados: existo, amo, pienso… y no te pido que hagas los milagros que ya hiciste en Cafarnaúm porque eso te indigna. Eres Dios del amor no del milagro… Pero si quiero pedirte una cosa: aumenta mi fe y que mis planes se ajusten a los tuyos. No quiero seguir caminando contigo oyendo que tú has de morir y padecer por mi salvación e invitándome a la renuncia y al abandono y yo dedicado a pensar en ser el primero, el más importante o sentarme a tu derecha como lo hicieron al menos dos de tus discípulos.

No quiero seguir creyendo en el Jesús que dice la gente, en el Jesús que me contaron que hizo y que dijo. Quiero poder contestar tu pregunta desde la fe, desde el amor, desde lo que pueda sentir. Yo quiero hacer una experiencia real de ti.

Reconozco que me ha faltado tiempo para encontrarme en la intimidad y soledad contigo; reconozco que muchas veces he sido indiferente ante tu pasar por mi vida y mi familia porque andaba ocupado en otros asuntos. Reconozco que he tratado de hacer un proceso de negación frente a tu existencia llámese por mi juventud, mi inmadurez o por el poco testimonio de tus discípulos y me he dejado llevar por doctrinas extremas que desdibujan tu proyecto de amor y por movimientos que te niegan por creer que has perdido eficacia. Y lo que tenía que haber hecho y que tengo qué hacer es un proceso en el que te entienda desde el Evangelio y la dinámica del amor y también el esfuerzo por conocerte y por amarte más y más. Enamorarme.

Este proyecto del Reino, del Evangelio, no es de aspiraciones que anulen a los demás con intrigas o calumnias; no es para prestigio personal ni para comodidad. Es para los humildes, los anónimos. Es como Jesús que se abandonó, es teniendo en cuenta lo que no cuenta, lo que no vale para los demás.

Un hecho es real. Cristo está vivo y por su Espíritu Santo quiere seguir enseñando, sanando, predicando. Sigue caminando en cada y con cada uno de nosotros. Sigue siendo instrumento de unidad y de amor cada vez que somos justos y amorosos. Cristo existe en el principio del bien, de la bondad, de la paz y de la entrega de cada ser humano. Él a todos nos ha ungido en el Espíritu Santo que enseña y dirige a quien se abre en experiencia de fe al Reino.

Jesús es la razón de nuestra fe; es la salvación, es quien nos impulsa a dar la vida por los demás, a tomar la cruz de cada día y a morir para tener vida.

Toma la cruz, renuncia a ti mismo y entrega siempre lo mejor.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd