Martes, diciembre 06, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: JULIO 4 DE 2013

El proyecto del Reino no es de argumentos, es de vida.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Seguimos, en la lectura del Evangelio, camino a Jerusalén y de nuevo el Señor de entre todos los que le seguían, designa otros 72 (Lc. 10 1-12. 17-20)

Nos dice el evangelista que Jesús envía a los 72 de dos en dos y así se cumplía aquello que “el testimonio solo era aceptado si provenía de dos testigos” (Deut 19, 15)

La idea, de Jesús, era que sus discípulos, como los que ya habían ido, le prepararan el camino. Era un disponer el corazón de las personas; anunciar el Reino que había llegado, anunciar a Jesús.

El anuncio del Reino, La presencia del Reino, la buena noticia de Dios, viene acompañada de hechos: la paz, la salud.

Y este ir en misión, el anunciar, debe cuidarse de tal manera que nada ni nadie distraiga el anuncio mismo y su contenido. Ninguna otra preocupación que no sea Jesús mismo.

No hay que detenerse en discusiones, este proyecto no es de argumentos, es de vida.

Dios no es de razones sino de disposiciones. Quien está hambriento de Dios, quien está deseoso de Dios, acoge lo que es de Dios porque en su corazón sabe lo que le conviene, lo que le ayuda. Descubre a quien le ama.

Las cosas de Dios Él las ha dispuesto de tal manera que todas pasan por el ser humano y por eso le ha dotado con su Espíritu. Todos por lo tanto estamos siendo invitados a trabajar por el anuncio del Reino.

Todos estamos en capacidad de anunciar y muchos han sido invitados de manera particular al anuncio, a la misión. Si nos abrimos a la Palabra de Jesús, si descubrimos la propia riqueza espiritual que llevamos dentro como un tesoro y si entendemos la necesidad de Dios es imposible que no nos pongamos de camino.

También nosotros podemos sanar, liberar, perdonar. Somos regalo de Dios para toda la humanidad. Semilla de Reino en el mundo. Levadura que fermenta la masa, la creación. Todos, como lo escribió santa Teresita estamos llamados a ser lirios que hacen del mundo el lugar de descanso para Dios. El Reino es tarea de todos. “Celina, hagamos de nuestro corazón un pequeño jardín de delicias donde Jesús pueda venir a descansar…no plantemos más que lirios en nuestro jardín. Sí, lirios. Y no admitamos en él otras flores, pues éstas pueden ser cultivadas por otros, mientras que los lirios sólo las vírgenes pueden ofrecérselos a Jesús… “la virginidad es un silencio profundo de todas las preocupaciones de la tierra” para ser virgen, no hay que pensar más que en el esposo” (Santa Teresita. Cta. 122. A Celina 14 octubre 1890)

Vayamos con lo que somos, no tanto con lo que creemos necesitar. No llevemos más que a Jesús y seamos capaces de esperar todo de Dios. Solos con Jesús, es a él a quien debemos anunciar, predicar. Es a él a quien debemos preparar el camino.

No tenemos que estar ni que ir, ni vivir tan prevenidos. Todos sabemos que necesitamos abrir más el corazón a la experiencia de Dios. A Jesús.

Todos somos conscientes que tenemos mucho de lobos y todo de corderos. Pero a todos una palabra de amor, un gesto de acogida, un signo de perdón; un abrazo, una sonrisa, un te quiero y un te amo a tiempo, nos transforma y nos llena de fuerza para cambiar el mal que damos en el bien que estamos llamados a dar.

Quien se abre al anuncio de Dios, quien ha sido enviado por Dios libera y aniquila toda fuerza del mal. Signos que acompañan mi vida. Tenemos que aprender a llegar al corazón, ese es lugar que debe ocupar Jesús en las personas.

Termino con este pensamiento de santa Teresita:

“¡Quisiera amarle tanto…! ¡Amarle como nunca lo ha amado nadie…! Mi único deseo es hacer siempre la voluntad de Jesús, enjugar las lágrimas que le hacen derramar los pecadores… ¡No, no quiero que Jesús sufra el día de mis esponsales, quisiera convertir a todos los pecadores de la tierra y salvar a todas las almas del purgatorio…! (Cta. 74 a Sor Inés de Jesús. 6 enero de 1888)

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd