Domingo, diciembre 04, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: FEBRERO 27 DE 2014.

“Salgamos a buscar y encontraremos”

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana, del Carmelo de Quito y de tantas partes del mundo, para todos un fin de semana cargado de bendiciones y que en familia nos vayamos disponiendo para presentarle al Señor el mes que comienza. Que el Señor nos ayude en las necesidades que tenemos y nos ilumine en todo lo que debemos y pensamos hacer.

El próximo domingo el Evangelio de Mateo (6, 24-34) pone en boca de Jesús algo que para nosotros es bien significativo: “Los que no conocen a Dios” se desviven por el vestido, la comida, el fin de la vida y en eso se desgastan y no son capaces de descubrir que hay un Padre, que en el amor que nos tiene, va procurándonos de manera natural, desde nuestras capacidades y búsquedas, muchas cosas para que nosotros nos centremos en lo esencial: el Reino y su justicia. Dos realidades que facilitarán que haya pan, vestido y vida plena en el mundo.

Interpretando el texto del Evangelio podemos decir que conocer a Dios implica una vida en abandono, en confianza. Una vida en fe. Como la del niño que espera de su padre, como el amigo que sabe que su amigo le ayudará a resolver sus necesidades así sea media noche.

Conocer a Dios es un saber sacar el tiempo para hacer las cosas que como cristianos estamos llamados a hacer. No perder el sabor, ni la claridad y ser luz y sal para el mundo.

Dios nunca nos abandona. Dios nos necesita. A través de nosotros sigue llamando a la humanidad a la sensatez, al amor, a la justicia y a la verdad. La experiencia de Dios generoso, bondadoso, providente puede verse agotada, en muchos de nosotros, por las actitudes que tenemos frente al necesitado, al que está triste o abandonado.

Por eso nuestra mayor preocupación, más que la comida o el vestido, debe ser la vivencia del Reino de Dios que estamos llamados a seguir construyendo.

No deja de ser triste, cuando nosotros mismos constatamos, que por esas ansias de poder, de aparentar, de tener, de ser más que los demás, el mundo está condenado a la destrucción. Un mundo que empobrece a los hombres y que acaba con la creación solo por la ambición de unos cuantos que son capaces de esclavizar, de humillar, de matar al otro con tal de tenerlo todo.

Recordemos que la ley va mucho más allá del simple hecho de juzgar. La Ley con amor llena el mundo de justicia y hace que la justicia sea colmada de misericordia. No lo olvidemos. “Ser perfectos como el Padre celestial”

“No se preocupen”, “no se inquieten” es la invitación concreta de Jesús. Es un abrirnos al Padre no esperando pasivamente que las cosas nos lleguen sino trabajando por el Reino de Dios y su justicia. La invitación nos habla de buscar el Reino de Dios lo que ha de suponer que existe y que tiene un programa claro frente a la vida. Pero debemos salir, debemos buscar. En lugar de andar perdidos en cosas que no son esenciales ni son vida para ti ni para mí, salgamos, busquemos, seamos justos. Y recordemos que quien encuentra el Reino es como quien encuentra un tesoro escondido y cambia el todo por el uno, por el único tesoro. O también es como a quien se le ha perdido una moneda de gran valor y la encuentra. Ese día hace fiesta. Cuando encontramos el Reino de Dios encontramos plenitud, paz y sobre todo el amor que nos hace falta para completar la obra iniciada por Dios.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd