Jueves, diciembre 08, 2016

PARA EL FIN DE SEMANA: DICIEMBRE 19 DE 2013.

Dios en la sutileza puede cambiar nuestros pensamientos.

Mis queridos amigos de santa Teresita, de san José, del Carmen de La Habana y de tantas partes del mundo. Cada día estamos más cerca de la fiesta de Navidad, de la fiesta del amor. Cada día se hace más apremiante el regreso de Jesús y cada minuto nuestro compromiso de prepararle el camino debe ser concretizado en comportamientos que “antojen o provoquen” de Dios. Sigamos caminando a su encuentro; sigamos preparando el corazón para acogerlo y que sea nuestro amor su calor, su hogar. El lugar desde el cual él sea la alegría para los demás.

El próximo domingo, último del Adviento, nos encontraremos con el texto del Evangelio que nos presenta el anuncio del ángel a José, el esposo de María (Mt 1, 18-24) Texto que, entre las muchas enseñanzas, nos muestra que Dios puede cambiar la mentalidad o el pensamiento de una persona “buena”.
José había tomado, en su bondad, una decisión, pero Dios en la sutileza de un sueño, hace que este hombre justo cambie la decisión. Ahora por José la promesa de Dios va también tomando forma. Ahora Jesús es del linaje o de la descendencia de David.

En muchos momentos de la vida es necesario que Dios intervenga pero más necesario es que el hombre, el ser humano, crea al mismo Dios que acontece en la historia de la humanidad por fe. Según la fe es el milagro.

No es el hecho que Dios hable, que se nos manifieste, que se nos “aparezca”, el hecho es el que le escuchemos, le descubramos, le creamos. Y san José como María fue un creyente. También le dijo a Dios “sí”, cuenta conmigo.

José obedece; a José le queda clara su misión: Tomar por esposa a María, ponerle el nombre a Jesús y acompañar, proteger y cuidar la familia. Incorporarlo a la historia, a la cultura, a la realidad

Mateo también nos dice que Jesús el salvador, es concebido en el vientre María por obra del Espíritu Santo. Él es el salvador que viene; él es el que nos salvará de nuestros pecados. Jesús es el Emmanuel “Dios con nosotros”.

Viene Dios para hacerse cercano al hombre, del hombre que se encuentra alejado por el pecado o porque la ley, la religión lo ha condenado a una terrible separación. Y aunque Dios nunca se quedó sin el hombre (ya es que es esencia de su ser), el hombre por muchas razones, cada uno sabrá cuales son, se ha quedado sin Dios. Y Dios decide salir a buscar; es Dios el que quiere encontrarnos, por eso Dios es anunciado como el salvador.

Dios salvando, Dios en la historia y en la vida de cada uno. Dios en y con una familia. Dios asume en serio, total y plenamente su condición humana.

Que en esta Navidad nos dejemos encontrar, abrazar, besar por Dios. Y que sea Él el que nos ayude y enseñe a descubrir cuál es la misión que tenemos para que siga siendo vida y amor en tantas personas. Como José digamos sin miedos sí a Dios.

Con mi bendición:

P. Jaime Alberto Palacio González, ocd