Jueves, diciembre 08, 2016

OBLATIVIDAD 18

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

La Iglesia Universal celebra en este domingo la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, esta fiesta es el reconocimiento de Jesús como hombre y Dios verdadero, que comprometido con la Voluntad del Padre llega a ser el Señor y centro del Universo. 

El reinado de Jesús no se fundamenta en el poder ni en la institucionalidad, se fundamenta en el amor a todos los hombres y mujeres, en especial a los pobres, sencillos, humildes y pecadores, porque no son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos; la fuerza del reinado de Jesús no está en la ostentación ni en el cumplimiento ciego de la ley, está en la misericordia, en la sencillez, en la humildad y en la entrega generosa y total a la voluntad de Dios, que es salvar al hombre de toda situación de pecado e injusticia. La característica esencial del reinado de Dios no es la de la moral de los súbditos o de los esclavos; sino la del acompañamiento amoroso y continuo, representado en la primera lectura por la imagen del buen pastor que sale a la búsqueda y al encuentro de la oveja perdida, a quien le ofrece su amor y su ternura, su misericordia y su perdón: “Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas”. La expresión de este reinado en el evangelio está mediado por las obras de misericordia que el creyente debe vivir; desde esta perspectiva entonces, el reinado de Jesús no es en abstracto, se concreta en la vida y en las actitudes de las personas, esto es en la misericordia del corazón humano que nos permite escuchar al oído la voz de Dios diciendo: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”. Lo anteriormente expresado no es completo si no se funde con el planteamiento de San Pablo, cuando dice que el reinado de Jesús se da también en la vida del creyente que ha aceptado a Cristo, que lo glorifica y que lo ama, gracias a la redención que sigue recibiendo cada día a través de los sacramentos y que propicia en él la transformación del corazón, y que al mismo tiempo lo impulsa a ser campo de Dios y fuente de bendición para los hermanos. La fiesta de Jesucristo Rey del Universo, es la exhortación evidente para que todo hombre y mujer se constituya en protagonista de la construcción de un mundo reconciliado, que camina en principios de justicia hacia una responsabilidad social y que a su vez reconoce en todos sus hermanos la dignidad humana que les es inherente.

" La más hermosa corona que puede ceñir las sienes de un Prelado, es la de espinas ".

(P.Matovelle. Fundador de Oblatos)

Fuente: Oblatividad No 18. Noviembre 23 de 2008. Publicación de la Congregación de Misioneros Oblatos de los corazones santísimos de Jesús y María.