Sábado, diciembre 10, 2016

OBLATIVIDAD 9

    QUIERO VOLVER A DIOS

En el corazón de hombres  y  mujeres anida el deseo y sentimiento de ser buenos, de procurar cada día ser mejores, se asumen responsabilidades, se proponen metas, se idean proyectos que tengan como finalidad transformar las condiciones de vida, pero ésta en la práctica sigue siendo igual ¿por qué?.  A este interrogante la Palabra de Dios  brinda algunas pistas para entender las razones por las cuales desmayamos  con facilidad a los propósitos y deseos loables que tenemos.

El profeta Isaías ofrece tres pistas: desmayamos por que nos buscamos a nosotros mismos, nos consideramos autosuficientes y ponemos toda nuestra confianza en la experiencia y conocimientos; la otra pista nos dice que no evaluamos la vida, no reflexionamos sobre nuestros actos, por lo cual no abandonamos algunas prácticas de vida que son reprochables, y la tercera pista plantea que le damos poca o nula importancia a la vida del espíritu, a la vida interior. En esta línea el Evangelio nos dice que para hacer realidad lo que nos proponemos es importante salir de nosotros mismos e ir en busca y al encuentro del otro (salió a contratar jornaleros para la viña); tener claridad y firmeza en la palabra (¿no nos ajustamos en un denario?); tratar a todos con justicia y amor (llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros) y no comprometer la libertad, ni mucho menos envidiar al otro.

El apóstol Pablo exhorta a llevar una vida digna del evangelio de Jesucristo, esto es considerar a Cristo la razón fundamental de la vida, la motivación y la meta de todo cuanto nos proponemos. Volver a Dios no es cuestión de sentimiento, es compromiso de conversión, proceso continuo de discernimiento e incremento de la oración para poderse vaciar de sí mismo y llenarse del Espíritu de Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre.

 Fuente: Oblatividad  No 9  Septiembre  21 de 2008. Publicación de la Congregación de Misioneros Oblatos de los corazones santísimos de Jesús y María.