Viernes, diciembre 09, 2016

OBLATIVIDAD 17

 LOS TALENTOS PARA LIBERTAD Y LA AUTONOMÍA

En este domingo la Palabra de Dios nos exhorta a reconocer los talentos que hemos recibido de parte de Dios, como elementos sustanciales para el desarrollo y crecimiento personal. Dichos talentos entendidos como bendiciones de Dios, se deben traducir en la vida práctica como virtudes, valores, actitudes, capacidades, habilidades y destrezas, que hacen del ser humano una persona capaz de conquistar sus metas y por tanto apta para construir su felicidad.

La primera lectura resalta los talentos de la mujer en tres dimensiones: como persona afirma que es un ser excepcional con un valor inmenso, “vale mucho más que las perlas”; la segunda dimensión hace referencia a la capacidad y habilidad en las labores cotidianas, “trabaja con la destreza de sus manos”; es decir, lo que hace, lo hace con el corazón, con los cinco sentidos, poniendo de sí creatividad, imaginación y espíritu. La tercera dimensión se refiere al espíritu de caridad para con los necesitados, puesto que “abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre”.

Lo anteriormente expresado en el libro de los proverbios, es una invitación clara a superar la diferencia de géneros, a erradicar los esquemas de superioridad en un proceso de apertura y reconocimiento, en el que tanto hombres y mujeres han de ser considerados como una bendición de Dios, pues están llamados a la unidad y a la complementariedad mutua de acuerdo con su propia vocación.

En este mismo sentido el Evangelio nos dice que Dios ha confiado y confiará en cada uno de nosotros, prueba de lo cual, es que somos depositarios de múltiples dones y talentos dados por Él, constituyéndonos así en hombres y mujeres capaces de superación y crecimiento; quienes desde la autonomía y la seguridad en sí mismos enriquecemos y promovemos el desarrollo humano de cuantos nos rodean. La parábola de los talentos nos lleva a entender la vida como una conquista y un desarrollo de capacidades, que exige libertad, autonomía y responsabilidad, como lo demuestran los dos primeros empleados ( hijos de la luz e hijos del día); pero también nos hace pensar en quienes administran la vida con pasividad, miedos, temores, absoluta heteronomía e inseguridad en sí mismos a imagen del tercer empleado (hijos de la noche y de las tinieblas). La vida es de oportunidades y hay que aprovecharlas en el marco de la responsabilidad y de los principios.

En conclusión la palabra del Señor, nos invita a considerarnos actores importantes de nuestro propio progreso, motivados siempre por la acción del Espíritu Santo que todo lo hace nuevo. Hermanos y hermanas la libertad abre caminos, el miedo nos limita en posibilidades y esperanzas.

María Santísima, danos tu amor y también la capacidad para reconocer en los otros sus dones y talentos.

 "De todos los talentos la caridad es la reina, ella es el vínculo de toda perfección".

 (P.Matovelle. Fundador de Oblatos)

 

Fuente: Oblatividad No 17. Noviembre 16 de 2008. Publicación de la Congregación de Misioneros Oblatos de los corazones santísimos de Jesús y María.