Jueves, diciembre 08, 2016

NUESTRO PAN DE CADA DIA. Junio 6 de 2012. Mc 12,18-27?

Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”, es la enseñanza que encontramos hoy en el evangelio según San Marcos, enseñanza que nos introduce en la pugna existente entre los saduceos y Jesús, pues los primeros no aceptaban la doctrina que afirma que los muertos resucitan; tal controversia fue resuelta por Jesús cuando con la expresión arriba mencionada, hace notar en primera instancia a sus contradictores que están pensando como los hombres, es decir en la tierra sin otra condición que la de la temporalidad; y en segundo lugar hace ver que el destino de los creyentes es el cielo y por ende la condición de resurrección.

En este sentido si algo caracteriza nuestra fe cristiana es el sentido de la vida, lo cual nos lleva a pensar no en la idea de un Jesucristo vivo, sino en la persona misma del resucitado; no en el concepto de la vida, sino en al realidad de un Dios que desde antiguo se manifestó para toda la humanidad como el Señor y el autor de la vida; de esta manera podemos concluir, que si bien somos hijos de la tierra y de lo perecedero, nuestro destino es el cielo y la vida eterna, pues somos ciudadanos del infinito y de la trascendencia.

Hermanos y hermanas, que en mes del Sagrado Corazón de Jesús, nuestros corazones ardan de amor por Dios nuestro Padre, y que el Corazón Inmaculado de María, dirija nuestros pasos hacia nuestra santificación en la vida cotidiana. “Laudeatur Cor Iesu”