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Lunes, febrero 20, 2017

NUESTRA SEÑORA DE KAZAN 22 DE OCTUBRE

NUESTRA SEÑORA DE KAZAN  22 DE OCTUBRE PATRONA DE RUSIA

NUESTRA SEÑORA DE KAZAN 

Historia del Icono de Nuestra Señora de Kazán

El icono de Nuestra Señora de Kazán, de tradicional estilo greco-bizantino, habría sido pintado, según los expertos, en Constantinopla durante el siglo XIII.

La obra sagrada presenta la imagen de medio cuerpo de la Santísima Virgen sosteniendo al Niño Jesús sobre sus rodillas, quien está casi de pie y en actitud de bendecir a su madre, hacia quien levanta su mano derecha.

El icono está recubierto con una lámina de plata que cubre la figura y las vestimentas, dejando solamente visible los rostros de la Madre y el Hijo. Bajo esta cubierta el diseño y los colores se conservan perfectamente, lo que lleva a considerárselo no solamente una pieza de altísimo valor religioso, sino también una verdadera obra de arte. La lámina que recubre la imagen data del siglo XVII y contiene incrustaciones de diamantes, esmeraldas, rubíes, zafiros y perlas, la mayor parte de los cuales fueron agregados por diversos donadores que de este modo quisieron expresar su devoción a la Sagrada Imagen.

El día 1 de Octubre de 1552, fiesta de la "Protección de la Virgen", el ejército del Zar Iván el Terrible toma por asalto los muros de la ciudad de Kazán, capital hasta ese momento del Reino Tártaro. El Zar, en acción de gracias por el triunfo obtenido, ordena construir una gran basílica en honor de la Madre de Dios, dedicándola al misterio de la Anunciación.

Durante el año 1579 Kazán fue asolada por un violento incendio que destruyó la mitad de la ciudad. Mientras la población se recuperaba lentamente de la desgracia, la Virgen se aparece a una niña de nueve años. Le ordena excavar entre las ruinas porque allí encontraría el Santo Icono. El día 8 de Julio de 1579, entre las cenizas es encontrada la imagen de Nuestra señora de Kazán.

Trasportada hasta la Catedral de la Anunciación de Kazán, comienza a ser objeto de gran devoción religiosa, atribuyéndosele innumerables milagros. Allí permaneció hasta alrededor del año 1612 cuando la imagen es transportada a la ciudad de Moscú. En 1790 el Zar Pedro el Grande la invoca como "protectora y estandarte" en la batalla de Poltava, contra Carlos XII de Suecia. Después del triunfo ruso el icono es entronizado en la Catedral de Moscú y luego transferido a San Petersburgo y puesta en un santuario a ella dedicado.

La noche del 29 de Junio de 1904, durante una revuelta popular, desaparece junto a otros tesoros de la Catedral de Nuestra Señora de Kazán.

Después de casi sesenta años reapareció en una exposición de arte en Estados Unidos. En 1970 se concreta la compra por parte del "Centro Ruso Católico de Nuestra Señora de Fátima" y luego de ser llevada a Fátima, ese mismo año, es entronizada en la Capilla Bizantina en donde hasta hoy es venerada como signo de unidad entre el Occidente Católico y el Oriente Ortodoxo.

Actualmente se encuentra en Moscú, entregada por el Papa Juan Pablo II al Patriarca de Moscú Alejo II, el 28 de agosto de 2004

La devolución del Icono de Nuestra Señora de Kazán a Rusia

22 DE OCTUBRE FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DE KAZAN PATRONA DE RUSIA
En una ceremonia cargada de afecto y devoción, el Papa Juan Pablo II entregó a una delegación vaticana el icono de la Madre de Dios de Kazán para que lo regrese a Rusia.

En uno de los momentos más solemnes de la ceremonia, el coro del Colegio Pontificio Ruso en Roma entonó la letanía mariana al tiempo que el icono, envuelto en un manto dorado, fue llevado en procesión por el Aula Pablo VI mientras los feligreses podían tocar la venerada imagen. El Papa pidió al Cardenal Walter Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, que el 28 de agosto de 2004 se entregara el icono a “nuestro hermano el patriarca Alexis II, y a través de él a la santa iglesia ortodoxa rusa y a todo el pueblo ruso”.

CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A SU SANTIDAD ALEXIS II, PATRIARCA DE MOSCÚ; Y DE TODAS LAS RUSIAS

A Su Santidad
ALEXIS II
Patriarca de Moscú
y de todas las Rusias
Después de un largo período de pruebas y sufrimientos, que se han abatido sobre la Iglesia ortodoxa rusa y sobre el pueblo ruso durante el último siglo, el Señor de la historia, que lo dispone todo de acuerdo con su voluntad, nos concede hoy vivir en la alegría y la esperanza común, con motivo del regreso del icono de la Madre de Dios de Kazán a su patria.

Con el gozo y los sentimientos de comunión que me impulsan y que han impulsado a mis predecesores, siempre interesados por el pueblo ruso, me alegra que Su Santidad reciba hoy a la delegación que le he enviado. La delegación, guiada por los cardenales Walter Kasper y Theodore Edgar McCarrick, tiene la misión de entregarle a usted este sagrado icono, tan íntimamente vinculado a la fe y a la historia de los cristianos de Rusia.

Por un insondable designio de la divina Providencia, durante los largos años de su peregrinación, la Madre de Dios, en su sagrado icono conocido como Kazánskaya, ha reunido en torno a sí a los fieles ortodoxos y a sus hermanos católicos de otras partes del mundo, que han orado fervientemente por la Iglesia y por el pueblo que ella ha protegido a lo largo de los siglos. Más recientemente, la divina Providencia permitió que el pueblo y la Iglesia en Rusia recuperaran su libertad y se desplomara el muro que separaba la Europa oriental de la occidental. A pesar de la división que lamentablemente aún persiste entre los cristianos, este sagrado icono es como un símbolo de la unidad de los discípulos del Hijo unigénito de Dios, de Aquel hacia quien nos guía a todos.

El Obispo de Roma ha orado ante este sagrado icono, pidiendo que llegue el día en que todos estemos unidos y podamos proclamar al mundo, con una sola voz y en una comunión visible, la salvación de nuestro único Señor y su triunfo sobre todas las fuerzas del mal que atacan nuestra fe y nuestro testimonio de unidad.

Hoy me uno en la oración a usted, querido hermano, al Episcopado de la Iglesia ortodoxa rusa, a los sacerdotes, a los monjes y monjas, y al pueblo de Dios que está en Rusia. A esta oración se unen todos los hijos e hijas de la Iglesia católica en su profunda devoción y veneración hacia la santísima Madre de Dios. Que esta venerable imagen nos guíe a todos en nuestro camino evangélico de seguimiento de Cristo, y proteja al pueblo al que regresa y a toda la humanidad. Que la santísima Madre de Dios dirija su mirada maternal hacia los hombres y las mujeres de nuestro tiempo; que sostenga a los creyentes, para que no se aparten del camino que Dios les ha trazado: el anuncio de Jesucristo, camino, verdad y vida, y un testimonio valiente de su fe en la sociedad y en todas las naciones. Hoy oramos con confianza a la santísima Virgen, porque ella implora para nosotros y para todas las naciones el don de la paz.

Con estos sentimientos de caridad, en la alegría por el acontecimiento que celebramos hoy, y con la mirada puesta en la santísima Madre de Dios, intercambio con Su Santidad un beso fraternal en nuestro Señor.

Vaticano, 25 de agosto de 2004

Original de la carta

Fuente: http://www.guiaspb.com/iglesias/Kazan.html

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