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Jueves, Mayo 25, 2017

NUESTRA SEÑORA DEL PRONTO SOCORRO

NUESTRA SEÑORA DEL PRONTO SOCORRO

NUESTRA SEÑORA DEL PRONTO SOCORRO

La devoción, el amor y la imitación obtendrán incontables bendiciones para Louisiana, EU, de su Santa Patrona.

Nuestra Señora de "Pronto Socorro"

Patrona de Louisiana, USA

Para comprender las manifestaciones de amor de Nuestra Señora del Pronto Socorro por sus hijos de Louisiana y la gratitud que estos le tienen, debemos remontarnos a los tiempos en que llegaron los primeros europeos a la región del sur de USA -- a los días de La Salle y Bienville.

La Salle reclamó para Francia la inmensa región que comprende toda la tierra irrigada por el Río Mississippi y sus tributarios. La llamó Louisiana en honor a los reyes Franceses Luis XIV y Ana. Este vasto territorio se extiende desde el Canadá al Golfo de México y desde las Montañas Apalaches hasta las Rocosas. Nueva Orleans, en la desembocadura del Río Mississippi, se convirtió en uno de los asentamientos más importantes.

En 1727, un pequeño grupo de hermanas Ursulinas Francesas fueron enviadas a Nueva Orleans a encargarse del Hospital Real y a conducir la escuela. El gobernador, Bienville les dio su propia casa para vivir hasta que fuese construido el convento.

Estas Ursulinas fueron las primeras religiosas en lo que hoy conocemos como los Estados Unidos. Pronto hubo una floreciente escuela para niñas y jóvenes damas en Nueva Orleans.

En 1763, como resultado de la guerra entre los franceses y los indios, Francia se vio obligada a entregarle a Inglaterra todas las tierras al este del Río Mississippi excepto Nueva Orleans, la cual entregó a su aliado, España, junto con toda la tierra al Oeste del Río. Al estar Nueva Orleans bajo España, las nuevas hermanas que llegaban al convento ya no eran francesas sino españolas.

En 1789, estalló la Revolución Francesa. El rey, la reina y muchos de la nobleza fueron ejecutados. Iglesias y conventos fueron destruidos, cerrados o tomados. Sacerdotes y religiosas fueron obligados a huir, pero muchos fueron ejecutados. Era como que el "infierno" se había abierto en Francia. Los gobiernos subían y se precipitaban sucesivamente y la violencia se prolongaba de uno al otro. Finalmente tomó el poder Napoleón Bonaparte quien, en 1800, hizo un tratado secreto con España en el que recibió toda Louisiana, pero pronto decidió venderla a los Estados Unidos.

La mayoría de las hermanas eran españolas y se fueron a la Habana, Cuba. Así fue que La Madre André, le escribió a su prima, la Madre San Miguel, contándole su terrible desgracia y como temía por la existencia de su Orden en Nueva Orleans si no recibían más hermanas.

La Madre San Miguel hacía una valiosa labor y su obispo, no queriéndola perder, le dijo que solo el Papa podía darle permiso para irse a América. Él sabía que dicho permiso era prácticamente imposible. Napoleón tenía cautivo en Roma al Papa Pío VII. Sus carceleros tenían órdenes estrictas de prevenir toda comunicación con el Santo Padre. La Madre San Miguel sabía esto, pero decidió escribirle al Papa de todas formas, prometiéndole a la Virgen Santa que, si ella recibía una respuesta favorable para poder ayudar a las hermanas en Nueva Orleans y movía rápidamente todos los obstáculos, le haría una estatua y propagaría la devoción a Nuestra Señora del Prompt Succor.

Prompt Succor quiere decir "pronto socorro", y esto es lo que Nuestra Señora le dio a la Madre San Miguel. En un corto plazo, la oración de la Madre San Miguel fue contestada de la forma más extraordinaria. Recibió respuesta del Papa por medio de su secretario en acuerdo a su propuesta. Todos los obstáculos fueron removidos, de modo que ella y sus compañeras pudieron unirse a sus hermanas en Nueva Orleans. Fiel a su promesa, el 31 de diciembre, de 1810, la Madre San Miguel colocó en la capilla del convento de Nueva Orleans, una estatua nueva, preciosa, que el obispo de Montpellier pidió bendecir el mismo. Desde entonces, se le ha dado veneración pública a la virgen María bajo el título de Nuestra Señora del Pronto Socorro.

En 1812, Louisiana, en su tamaño actual, fue admitida en la Unión como estado. La otra parte de ese vasto territorio eventualmente se convirtió en otros estados. En ese mismo año, un incendio terrible se desató en Nueva Orleans. Los vientos estaban rápidamente dirigiendo las llamas hacia el convento. A las hermanas se les comunicó que permanecer allí por más tiempo era peligroso ya que el fuego estaba fuera de control. La hermana San Antonio rápidamente sacó una estatua de Nuestra Señora del Pronto Socorro y la colocó en una ventana de cara al incendio. En ese mismo momento, la Madre San Miguel calló de rodillas, exclamando, "¡Nuestra Señora del Pronto Socorro, estamos perdidas si tu no nos ayudas!" ¡Nuestra Señora escuchó la oración! El viento cambió y las llamas se apagaron. El convento estaba fuera de peligro y el resto de Nueva Orleans se había salvado también de la destrucción.

En el mismo año del terrible incendio, una guerra estalló entre los americanos y los ingleses que duró varios años. En 1815, una batalla famosa se libró cerca de Nueva Orleans, en los llanos de Chalmette y Nuestra Señora salvó nuevamente a la ciudad de Nueva Orleans. El general Americano Andrew Jackson tenía seis mil hombres listos para pelear con quince mil soldados Británicos bien entrenados. ¡Una situación sin esperanza para los americanos! Jackson hizo el voto que si los americanos perdían la batalla, los británicos encontrarían a Nueva Orleans en ruinas ya que el lucharía hasta el final.

Las hermanas pasaron la noche del 7 de enero en oración ante el Santísimo Sacramento. La capilla estaba llena de señoras devotas y muchachas jóvenes, todas lloraban y oraban al pie de la santa estatua. Nuestra Señora estaba escuchando las oraciones de sus hijos y estaba intercediendo ante su Divino Hijo. En la mañana del 8 de enero de 1815, fue ofrecida la Misa en presencia de la estatua de Nuestra Señora del Pronto Socorro. El rugir de los cañones y armas se escuchaban claramente en la capilla. Un poco antes de iniciar la Misa, la superiora, en nombre de la comunidad, hizo el voto de tener una Misa en Acción de Gracias cantada todos los años si los americanos salían victoriosos. A la hora de la comunión, un mensajero entro en la capilla anunciando con gran gozo la victoria americana. Nuestra Señora había salvado a Nueva Orleans nuevamente.

Sorprendidos por la disposición de la línea americana y sus constantes disparos, los ingleses quedaron en confusión y desorden. En veinticinco minutos estaba casi finalizado todo. Los ingleses perdieron más de 2,600 hombres en el campo de batalla mientras de acuerdo con algunos récords de la historia, solo seis americanos murieron y seis fueron heridos. El resto de los ingleses se retiraron rápidamente. Una victoria como esta es realmente un milagro.

Jackson, el héroe del día, admitió que había recibido una ayuda maravillosa del cielo y pidió al vicario general, William Dubourg, si podían tener un servicio público de acción de gracias en la Catedral. El 23 de enero, una Misa Solemne de Acción de Gracias fue celebrada en la Catedral de San Luis por el Padre Dubourg, quien más tarde fue el obispo de Nueva Orleans. El general Jackson y sus hombres visitaron a las hermanas Ursulinas para agradecerles personalmente por sus oraciones las cuales les había ayudado a ganar la victoria.

Hoy día, el 8 de enero se observa como el aniversario de la Batalla de Nueva Orleans, pero es también el aniversario del día en que la ciudad fue salvada de la destrucción a través de la intercesión de Nuestra Señora del Pronto Socorro.

El primer santuario de Nuestra Señora del Pronto Socorro fue en la calle Chartres en el primer convento de las Ursulinas, el cual fue completado en 1734 bajo la supervisión de Bienville. Es en la actualidad el edificio más antiguo en la ciudad de Nueva Orleans y en el Valle del Río Mississippi. Fue a ese convento al que la Madre San Miguel trajo la estatua en 1810, donde el Padre Dubourg ofreció el sacrificio de la Misa por la victoria de la Armada americana el 8 de enero de 1815, y en el que las hermanas Ursulinas hicieron el voto de celebrar una Misa solemne anualmente en el aniversario de la Batalla de Nueva Orleans.

En 1824, la estatua milagrosa fue llevada a un segundo santuario en la nueva casa de las Ursulinas en el 4580 de la Calle Dauphine. Fue en esta capilla que la coronación de la imagen milagrosa se efectuó. El Arzobispo Francis Janssens, un gran devoto de Nuestra Señora, conociendo las innumerables bendiciones y gracias que ella había derramado sobre la ciudad de Nueva Orleans desde 1810, ansiaba ver a la famosa estatua de Nuestra Señora coronada litúrgicamente. En 1894, en una de sus visitas oficiales a Roma, el presentó la petición de parte de las hermanas Ursulinas al Santo Padre, añadiendo sus recomendaciones personales para la solemne coronación. No solo recibió aprobación pontificia sino que además fue asignado para coronar la estatua de Nuestra Señora en nombre del Papa. El 10 de noviembre fue el día asignado para la ceremonia.

La gente de Nueva Orleans y sus pueblos aledaños fueron tan generosos en sus donaciones de joyas, anillos y prendedores, cadenas y brazaletes, que se hicieron dos coronas magníficas, una para Nuestra Señora y otra para el Niño Jesús. Una solemne novena presidió la ceremonia de coronación. Como delegado del Papa León XIII, el Arzobispo Janssens, lleno de júbilo bendijo las dos coronas, leyó el decreto papal ordenando la coronación y luego colocó las coronas en las cabezas María y del Niño. Una solemne Misa Pontificia siguió la impresionante ceremonia. El Arzobispo Janssens consagró entonces a todos a la gran Madre de Dios y les rogó a todos a ser fieles en el servicio de su divino Hijo hasta que la muerte los llame a Su reino.

Dos años más tarde, en junio de 1897, El Arzobispo Janssens se embarcó en El Creole rumbo a Francia. Ya en alta mar, el arzobispo recibió un dolor fuerte en el pecho y, después de recibir del Padre Thibault los sacramentos, murió. El pobre Padre Thibault estaba en un grave apuro. Sentía que debía llevar el cuerpo de su Arzobispo de regreso a Nueva Orleans, pero el capitán del barco se negaba a regresar por "un hombre muerto" y que debía tirarse el cuerpo al mar, ya que ningún barco estaba por pasar por esa ruta.

Cuando el capitán preguntó a qué hora deseaba que fuese el funeral, el Padre Thibault respondió que no podía ver el cuerpo de su Arzobispo tirado en el mar y el tenía que ver que la gente de Nueva Orleans recibiera el cuerpo de su amado Arzobispo para darle un entierro apropiado. Pidió al capitán que le diera una hora y lo dejara solo.

El Padre Thibault calló de rodillas de inmediato y, con gran pasión, le suplicó a Nuestra Señora del Pronto Socorro que lo asistiera. Prometió que si le mandaba un barco camino a Nueva Orleans en una hora, diría 50 Misas en acción de gracias en su honor. Prometió decir nueve de las Misas en el convento de las Ursulinas ante su estatua milagrosa. El Padre continuó orando al lado del cuerpo de su amado Arzobispo. De pronto, el capitán entro emocionado, diciendo que un barco había sido visto en dirección a Nueva Orleans. Había sido avisado que parara para que el Padre Thibault pudiera prepararse a abordar. Su corazón lleno de agradecimiento, el Padre Thibault hizo preparaciones para trasladar el cuerpo al Hudson que estaba anclado como a un cuarto de milla del Creole. Mientras la lancha que cargaba el cuerpo del Arzobispo se dirigía al Hudson, un arco iris precioso apareció sobre el mar, uniendo los dos barcos. Los marineros y todos los que vieron el arco iris se maravillaron de su belleza y de su posición. Fue realmente un signo extraordinario del amor de Nuestra Señora por el Arzobispo y una respuesta a un llamado de auxilio.

El Padre Thibault rápidamente obtuvo el permiso para decir sus nueve Misas ante la milagrosa estatua de Nuestra Señora en la capilla de las Ursulinas. Las hermanas estaban tan agradecidas con Nuestra Señora como lo estaba él. La estatua de Nuestra Señora permaneció en la capilla de la Calle Dauphine por unos cien años. Pero el grandioso Río Mississippi, con sus corrientes de agua fluyendo en el golfo, había ido gradualmente entrando en la tierra. Ya que el río había cubierto parte del patio del frente del convento, pronto se hizo necesario que las hermanas encontraran otro hogar. Las hermanas vendieron la propiedad en la Calle Dauphine al estado de Louisiana en 1918.

El día 30 de diciembre de 1923 en una precesión solemne, Nuestra Señora - la misma estatua hecha de madera ahora cubierta de hojas de oro brillante- fue llevada a su magnífico santuario en la Calle Street.

Cada año, el ocho de enero, una solemne Misa de acción de gracias es cantada en el santuario, y por el tiempo que Louisiana sea Louisiana, Nueva Orleans sea Nueva Orleans, y las Ursulinas sean las Ursulinas, este voto será mantenido.

Muchas de las Iglesias de Louisiana llevan el nombre de Nuestra Señora del Pronto Socorro. Estatuas y estampas de Nuestra Señora del Pronto Socorro se encuentran en muchas otras Iglesias, conventos y hogares. Nuestra Señora ama a sus hijos y aún tiene muchas bendiciones que derramar sobre ellos sin tan solo las piden. La devoción, el amor y la imitación obtendrán incontables bendiciones para Louisiana de su Santa Patrona, Nuestra Señora del Pronto Socorro.

Fuente: http://es.catholic.net/

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