Martes, diciembre 06, 2016

LECTIO DIVINA PARA EL 5 DE JULIO DE 2015

Estudio Bíblico Dominical
Un apoyo para hacer la Lectio Divina del Evangelio del Domingo
Decimocuarto del Tiempo Ordinario “B” – 5 de Julio de 2015

UNA MISIÓN FALLIDA DE JESÚS:
El rechazo en su propia tierra

Introducción

Normalmente en la propia tierra es donde se espera que haga más un personaje importante. En el caso de Jesús pasa lo contrario: mientras los más lejanos creen en él, los más cercanos no.

Nuestro recorrido por el Evangelio de Marcos en este año litúrgico nos pone hoy ante una escena de fracaso misionero. No hay que perder de vista que, desde el primer momento, se dice que los discípulos estaban allí con Jesús, por lo tanto hay una lección orientada también al discipulado. Surge espontánea la pregunta: ¿Qué hacemos cuando nos rechazan, sobre todo allí donde más nos conocen desde niños? ¿Cómo manejamos los fracasos pastorales?

Pero una pregunta ineludible en el día de hoy ciertamente es: ¿quién es Jesús para mí, especialmente para mí que conozco e intento seguir y servir a Jesús desde hace algunos años, para mí que prácticamente he crecido con él?

1. El texto

Leamos Marcos 6,1-6

“1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen.
2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ‘¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?
3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’. Y se escandalizaban a causa de él.
4 Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio’.
5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos.
6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando."

Releamos ahora el texto, haciendo algunos subrayados en él y destacando sus valores.

2. Una nueva iniciativa de Jesús: la misión en la sinagoga de Nazaret (6,1-2ª)

“1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga”.

El evangelista comienza ambientándonos, describiéndonos el lugar, el día, los personajes y la circunstancia:

- Lugar: Nazaret, la sinagoga
- Día:  Sábado
- Personajes: Jesús, los discípulos, los participantes en el culto sinagogal
- Circunstancia: el culto sinagogal

Además de estos datos, hay algo notable: que Jesús tome la iniciativa para ir a evangelizar a quienes lo conocen desde niño. Antes era la gente la que venía donde él a buscarlo, escucharlo y pedirle ayuda. Jesús tiene ganas de hablarle a su gente.

Subrayemos algunas iniciales de esta acción misionera:

Salió de allí…” (6,1ª). Termina la gran actividad de Jesús realizada entre las dos orillas del lago, la predicación en parábolas y los cuatro milagros (4,1-5,43). Ahora Jesús vuelve “a su patria”.

Vino a su patria…” (6,1b). No se menciona expresamente Nazaret. Este regreso se conecta con la escena anterior a la escena de 3,21.31-35, cuando sus parientes vinieron a buscarlo para llevárselo a la casa y él los había dejado en la puerta.

Y sus discípulos le siguen” (6,1c). Jesús no se hace llevar, él va espontáneamente a su patria, y lo hace con sus discípulos: “sus discípulos le siguen” (6,1c).

Se puso a enseñar en la sinagoga” (6,2ª). Jesús no vuelve a sus antiguas actividades en Nazaret (la carpintería) sino que viene como un Maestro rodeado de seguidores y que enseña en la sinagoga. Precisamente a realizar lo que había hecho que lo consideraran loco y tuvieran que ocuparse de él.

Tengamos presente que esta es la última visita de Jesús a una sinagoga en día sábado, según el evangelista Marcos. A partir de aquí cambiará la estrategia misionera.

3. La reacción de los paisanos de Jesús (6,2b-3)

“La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía:
‘¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?
3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’.
Y se escandalizaban a causa de él”.

Podemos ver en esta sección:
- La maravilla inicial de la gente
- La actitud despectiva de la gente
- Los cuestionamientos de la gente
- El escándalo de la gente

La maravilla

La reacción de los asistentes, frente a la predicación de Jesús, es la “maravilla”. Esto coincide con lo ocurrido en la primera predicación en la sinagoga de Cafarnaúm (1,21-28). Sin embargo, se da enseguida una notable diferencia: mientras en Cafarnaúm la gente reconoció la “novedad” y la “autoridad” de su enseñanza (1,22) demostrada en la victoria sobre los demonios (1,27b), sus propios paisanos se muestran incapaces de reconocer en él a alguien más que al carpintero que han visto siempre y se escandalizan de Jesús.

La actitud despectiva

Jesús no es recibido con ningún aprecio. La sola manera de referirse a él es diciente: sin mencionar su nombre sino con un despectivo “éste”.

Los cuestionamientos

En Nazaret no hay confesiones de fe sino únicamente preguntas, concretamente cinco cuestionamientos lanzados sobre Jesús.

Las primeras tres son preguntas verdaderas sobre el origen y la naturaleza de las enseñanzas y obras de Jesús (6,2c):

- De dónde proviene: “¿De dónde le viene esto?”
- De qué tipo es su enseñanza y sus milagros: “¿Qué sabiduría es ésta que le ha sido dada?” / “¿Y esos milagros hechos por sus manos?”

Las dos formas básicas del ministerio de Jesús son precisamente la enseñanza y los milagros. El punto problemático es la proveniencia de sus conocimientos y de su poder (tal como sucede en 11,28): ¿Es un enviado de Dios? ¿o lo suyo es únicamente obra humana, o incluso del diablo?

Las siguientes dos son preguntas retóricas, en las cuales expresan algunos datos relevantes --para ellos- de la persona de Jesús (6,3):

- Es el “carpintero”
- Es el hijo de María
- Sus hermanos y hermanas son conocidos

Esto es todo lo que conocen de Jesús. Solo saben un aspecto de Jesús. Esto explica por qué son incapaces de responder la primera serie de preguntas.

A lo sumo Jesús puede haberlos impresionado con su enseñanza, pero no consiguen captar en él la realización de una misión divina.

El escándalo

El bloqueo frente a la persona de Jesús lo sintetiza Marcos con la frase: “Y se escandalizaban a causa de él” (6,3b; el P. Pedro Ortiz traduce: “Y no podían creer en él”). La idea es que se niegan a creer en sus enseñanzas y obras de poder, no lo reconocen como el enviado de Dios.

Esta reacción es curiosa, no se da el paso de fe pero tampoco es que se desate un comportamiento agresivo contra Jesús (como ocurre según Lucas 4,22-31). Es verdad que no lo amenazan de muerte (como en 3,6) pero tampoco se toman en serio su misión.

4. La consecuencia del rechazo en Nazaret: una nueva estrategia misionera de Jesús (6,4-6)

“4 Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio’. 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando”.

El sujeto de las acciones de la última parte de este pasaje es Jesús: les habla, no puede hacer milagros, se maravilla y continúa su misión en los alrededores de Nazaret.

(1) Jesús se sostiene en su reivindicación de ser enviado de Dios (v.4)

Se contrapone a sus paisanos sosteniendo que él es verdaderamente el enviado de Dios: se autodenomina “Profeta”. El dicho que cita es una manera de confirmar lo que sostiene.

El dicho citado hace referencia al hecho de que precisamente los más cercanos humanamente (notar la tríada: “patria – parientes – casa”) son los que menos se interesan en el valor de una persona. Es lo que ocurre en esta parte del evangelio: precisamente después de las majestuosas escenas de enseñanzas y milagros de los dos capítulos anteriores, los habitantes de Nazaret, parientes y conocidos de Jesús deberían estar orgullosos de la grandeza de una persona de su tierra. Pero no sucede así, no hay aplausos ni reconocimientos, por el contrario, el hecho de que crean conocerlo tanto lo que provoca es el rechazo.

Jesús se coloca en la lista de los profetas rechazados por los de su mismo pueblo, así como le pasó a Jeremías con sus compatriotas de Anatot: “Y en efecto, así dice Yahveh tocante a los de Anatot, que buscan mi muerte diciendo: No profetices en nombre de Yahveh, y no morirás a nuestras manos” (11,21). También él, Jeremías, se encontró con la dureza de su propia familia: “Porque incluso tus hermanos y la casa de tu padre, ésos también te traicionarán y a tus espaldas gritarán. No te fíes de ellos cuando te digan hermosas palabras” (12,6).

(2) Jesús es bloqueado pero no por eso deja de servir (v.5-6a)

La misión de Jesús se encuentra con la contraposición del rechazo. Se derivan dos consecuencias inmediatas:
- Jesús no puede realizar su misión.
- Jesús se sorprende de la actitud: La expectativa de Jesús es la de la respuesta positiva, por eso “se maravilló de su falta de fe”.

Pero Marcos hace notar que el bloqueo en forma de incredulidad no es total: se limita a “allí”. A Jesús le queda un espacio todavía mayor para su misión. El fracaso es localizado no es total. Esto lo confirma el hecho de que efectivamente “curó a algunos pocos enfermos”.

Jesús no obliga a creer a quien no quiere creer, pero su mano permanece tendida para quien desea acoger su poder (como en 1,45; 8,4; 9,22; 15,31). De esta forma sigue siendo esperanza de los enfermos y necesitados. Aún en los lugares donde Jesús es duramente rechazado, no deja de ofrecer nunca lo que tiene para dar.

(3) Jesús abre un nuevo espacio misionero (6,6b)

Como se anotó, a Jesús se le cierran unas puertas, pero no todas. El rechazo de Nazaret es ocasión para realizar su misión en los pueblos de alrededor.

En este momento se presupone que, como lectores, recordamos todo lo que sucede en una misión de Jesús. Esta misión del Maestro se va a convertir, en el próximo episodio, y como si fuera una fuerza centrífuga, en el punto de partida de la misión de los apóstoles, los mismos que en esta ocasión han sido testigos directos de rechazo del Maestro.

5. Releamos el Evangelio con un Padre de la Iglesia

“Escuchad la Palabra del Señor, hermanos, y considerad de qué modo la confirmó y cómo le respondieron: ‘Este sabemos de dónde es; el Mesías, sin embargo, cuando venga, nadie sabrá de dónde será’ (Juan 7,27).

Jesús, entonces, cuando enseñaba en el templo, exclamó: ‘Es cierto que me conocéis y sabéis de dónde soy. Y, con todo, Yo no vine por mí mismo y Aquél que me envió es veraz, ése a quien no conocéis’ (Juan 7,28). Es como si dijera: me conocéis y no me conocéis. Sabéis de dónde vengo y no lo sabéis. Sabéis de donde vengo: soy Jesús de Nazaret, también conocéis a mis padres.

En esto apenas permanecía secreto el misterio del parto de la Virgen (…) Por tanto, exceptuando el parto de la Virgen, sabían todo sobre Jesús en cuanto hombre: su rostro era conocido, su patria era conocida, su origen, se sabía dónde había nacido. Con razón dijo: ‘Es cierto que me conocéis y sabéis de donde soy’ con relación a su naturaleza humana y a su aspecto físico. Pero en cuanto a su divinidad, ya el discurso era otro: ‘Y, con todo, Yo no vine por mismo y Aquel que me envió es veraz, ése a quien no conocéis’.

Para conocer, creed en Aquel que lo envió y lo sabréis. En efecto, “a Dios nadie lo vio jamás: fue precisamente el Hijo unigénito que está en el seno del Padre quien lo reveló’ (Juan 1,18); y ‘nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’ (Mt 11,27)”.

(San Agustín, Tract. in Io. Ev. 31,3)

6. Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

6.1. ¿De qué forma habían recibido a Jesús anteriormente cuando enseñaba en una sinagoga? ¿Cuál había sido la actitud de los parientes de Jesús en 3,21?

6.2. ¿Cómo se explica que Jesús haya sido recibido con difidencia en Nazaret? ¿Cuál es el punto de vista de Marcos?

6.3. ¿Qué están queriendo decir las cinco preguntas que plantean sobre Jesús?

6.4. ¿De qué manera enfrenta Jesús esta adversidad? ¿Qué pasos da? (trate de enumerar).

6.5. Los discípulos de Jesús aparecen desde el comienzo de la escena. ¿Cuáles son las lecciones para el discipulado que se desprenden de este episodio difícil del ministerio de Jesús?

P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM

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