Viernes, diciembre 02, 2016

LECTIO DIVINA PARA EL 4 DE ENERO DE 2015

DOMINGO DE EPIFANÍA DEL SEÑOR
CICLO B
Domingo 4 de Enero de 2015
LECTIO DIVINA – MT 2, 1-12

0. Invocación al Espíritu Santo

Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo,
Visítanos hoy con tu sabiduría e inteligencia espiritual,
Ilumina los ojos de nuestro corazón

Para que podamos comprender el sentido de las Escrituras,
El mensaje que Jesús nos quiere comunicar en este día.

Haz que la Palabra que escuchamos resuene en nuestro corazón
Y pase del corazón a la vida.

Que no seamos solo “oyentes” de la Buena Noticia,
Sino que, con tu gracia, la llevemos a la práctica.

¡Ven Espíritu Santo! Abre nuestra mente, voluntad y corazón

A la palabra de la Verdad y de la Vida.

1. Escucha del Evangelio

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (Mt 2, 1-12)

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: "¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo."  
Al enterarse de esto, el rey Herodes, se sobresaltó, y toda Jerusalén con él. Convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: "En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: 'Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel.'"

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: "Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo."

Después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor

2. Lectio (“¿Qué dice el texto?”)

Contexto litúrgico

Epifanía significa manifestación. Celebramos en este día la manifestación de Jesús, el Salvador, al mundo pagano, representado por los sabios de oriente, pues él ha venido con la misión de ofrecer la salvación a todas las gentes, de todos los lugares y de todos los tiempos.

Es el día en que también nosotros, que no somos del pueblo judío por nacimiento, hemos recibido el don de la fe en Jesucristo, enviado del Padre para la salvación del mundo.

El relato evangélico es una catequesis que nos indica cómo se manifiesta el Señor en todo tiempo y cómo nosotros podemos encontrarlo. Por lo tanto, lo hemos de leer más como un relato de fe que como una narración de tipo histórico.

1. Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén (v.1):

Estos personajes presentados por Mateo, representan el deseo humano de iniciar un camino o proceso, para encontrar a Dios:

•    su decisión de  abandonar su casa y su país simboliza el proceso que constantemente realiza el que con sinceridad quiere encontrarse con el Señor;

•    la estrella que les guía es la luz de la fe, la llamada de Dios, que comienza a iluminar la oscuridad de su situación religiosa.

En Jerusalén, estos magos o sabios:

•    dan testimonio de la llamada de Dios: “Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo” (v. 2), esta estrella simboliza el surgimiento de otro verdadero “astro” según el texto: “Surgirá una estrella de Jacob y se levantará un hombre de Israel” (Num 24, 17);

•    vencen las malas intenciones de Herodes, quien ve en Jesús una amenaza a su reinado;

•    y la ignorancia de los sacerdotes y de los maestros de la ley, pues, a pesar de que saben dónde nacerá el Mesías no se inquietan por ello;

•    se dejan orientar por la Palabra de Dios, en la profecía de Miqueas (5, 2), que los maestros de la Ley indican (vs. 5-6);

•   nuevamente la estrella los guía hasta Belén (v. 9); la estrella se convierte en figura del nuevo rey apenas nacido y les guía al lugar donde ha nacido y se encuentra. Interesante es anotar que esta estrella, no es visible en Jerusalén, sino que vuelve a aparecer a los Magos mientras ellos se alejan de la ciudad.

2. Vieron al Niño con su madre María y lo adoraron (v. 11)

Al experimentar de nuevo la iluminación de la fe en su camino, se llenaron de una inmensa alegría (v. 10). El esfuerzo de los viajeros por seguir la luz incipiente de la fe logró, al fin, encontrar al Niño con su Madre. Dios los había orientado y fortalecido a lo largo de su camino de fe, poniendo de su parte el interés y el sacrificio por salvar enormes dificultades y, al fin, encontrar al Salvador.

Lo adoraron como a Dios postrados en tierra. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra (v. 11). Estos dones son símbolo de su propio reconocimiento, agradecimiento y ofrenda de sí mismos y de sus vidas.

Regresaron a su país por otro camino (v. 12). Una vez que los sabios de oriente adoraron al Señor, entregándose a Él, quedaron transformados por el encuentro con el Mesías. Y regresaron a su tierra, convertidos, como personas nuevas, contentos de la experiencia vivida en aquella humilde vivienda.

3. Meditatio (“¿Qué me dice a mí el texto?”)

Cada uno de nosotros he de reemprender muchas veces el camino de la fe, que nos lleva a Jesús. No es cuestión de saber muchas cosas de Jesús, del Evangelio. Es, sobre todo, seguir y estar con Jesús, para conformar nuestros valores, criterios, actitudes, sentimientos y conducta según lo que el mismo Jesús vivió y enseñó.

En cada momento de nuestra vida el Señor nos va llamando a una entrega más generosa y total. Con mirada y escucha de fe, podemos percibir que el Señor nos convoca desde la realidad de los sucesos diarios, agradables o desagradables, desde su Palabra leída y meditada, desde un buen consejo que recibimos, desde un buen testimonio que vemos, desde la oración y celebración de los sacramentos. Todo ello son luces de pequeñas estrellas que el Señor pone en el firmamento de nuestra conciencia.

El encuentro con Jesús, en brazos de María, nos llena de alegría y experimentamos la paz.

4. Oratio (“¿Qué le digo a Dios?”)

Con el salmo 71 que la tradición judeo – cristiana considera como un retrato anticipado del rey mesiánico anunciado por los profetas, alabemos a Jesús cuyo reinado no reconoce fronteras pues se extiende a favor de los necesitados.
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.
Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.
Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

5. Contemplatio (“Veo y me veo como Dios me ve”)

•    A Jesús Niño, en brazos de María, que nos ofrece amorosamente a su Hijo.
•    A los magos que salvan dificultades y llegan gozosos donde Jesús. Y luego reemprenden un nuevo camino en sus vidas.

6. Actio (“¿Qué me pide Dios que haga?”)

•    Agradeceré siempre el don de la fe, que el Señor me regala desde el bautismo.
•    Trataré de buscar al Señor cada día en los sucesos, en su Palabra, en la oración.
•    Ayudaré a que otros bautizados vivan su fe.

Fuente: https://docs.google.com/document/d/109HbHJH8dQW4HvESYgf2PtTEcrS9DxZN7dlBEM4JCHU/

 

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