Domingo, diciembre 04, 2016

LECTIO DIVINA PARA EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2015

Estudio bíblico de base para la Lectio Divina del Evangelio del Domingo
XXV Domingo ordinario 20 de septiembre de 2015
Escuchar las enseñanzas de Jesús.
“Iba enseñando a sus discípulos”
Marcos 9, 30-37
Introducción

El evangelio de hoy tiene dos partes bien definidas:
1. El segundo anuncio de la pasión; 2. La discusión sobre quién es el mayor.

Jesús iba con sus discípulos por Galilea un poco de incógnito, como nos dice el texto. “Él no quería que se supiera” (30). Marcos nos dice que el motivo de este querer pasar inadvertido es el hecho de que iba enseñando a sus discípulos. Estaba concentrado en ellos. ¿Cuál era el tema de esa lección? Nuevamente el anuncio de su pasión. En este anuncio hay tres palabras claves que describen un proceso: 1. Entregado; 2. Matarán; 3. Resucitará.

Ante este nuevo anuncio de Jesús, a los discípulos tampoco les quedó muy claro, pero se abstuvieron de hacer preguntas, seguramente recordaron que a Pedro no le había ido muy bien cuando quiso ir un poco más a fondo. Por esto quedaron todos callados.

Se ve que durante el trayecto, en algún momento Jesús y los discípulos caminaron separados, porque al llegar a Cafarnaúm y entrar en casa, Jesús les preguntó de qué discutían en el camino. Ellos nuevamente callaron. Mientras Jesús les anunciaba su pasión, muerte y resurrección, ellos habían estado discutiendo, cuál de ellos sería el mayor. Seguramente habían salido a flote algunos nombres: Acaso Pedro, Juan, Santiago. De todos modos ellos estaban en otro cuento.

Jesús entonces los llamó cerca y les aclaró la manera de constituirse en los primeros. ¿Cómo? ¡Qué paradoja! Jesús dice: “Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos (35). Es fácil pensar que los doce no entendieron nada. Aparentemente se trata de una perfecta contradicción. ¿Cómo es eso que para ser el primero se debe ser el último?

Cuando se pretende ser el primero simplemente por ser el primero, solo se piensa en el poder, el dominio, en el querer sobresalir. En cambio, cuando se pretende ser el primero según Jesús, lo primero que se piensa es servir, pasar inadvertidos, y hasta desaparecer. En una palabra ser el último.

Hay una palabra que radicaliza las posiciones. Jesús no dice que quien quiera ser el primero se haga entre los últimos, porque se podría ser también el ‘primero entre los últimos’. Jesús dice: “Sea el último de todos” (35). Lo mismo sucede con el hacerse servidor, no sólo de sus amigos o de los de su casa sino de todos.

¿Por qué Jesús, como gesto significativo llama a sí un niño y lo pone de ejemplo? El niño hoy y siempre ha sido la parte más frágil y vulnerable de la sociedad y con frecuencia lo vemos en los noticieros. En tiempo de Jesús no sólo era frágil y vulnerable, sino que además, no era tenido en cuenta, ni siquiera como número para decir que había una persona más (lo mismo sucedía con las mujeres). Es a esta clase de personas más desprotegidas y olvidadas a quienes debemos acoger siendo conscientes de que acogemos al mismo Jesús, y en últimas, como Jesús mismo dice, acogemos a Aquel que lo envió: al Padre.

Para cultivar la semilla de la Palabra en la vida:

1. ¿Cuáles son las actitudes que Jesús señala en el evangelio de hoy para poder estar entre los primeros?
2. ¿Alguna vez en tu vida has aspirado a puestos o a cargos superiores?  ¿Cuáles han sido las verdaderas motivaciones? (dinero, prestigio, seguridad, servicio)
3. ¿Cómo es mi actitud de servicio? ¿Sirvo a todos o solo a unos?

P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM

LECTIO DIVINA PARA EL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2015

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