Domingo, diciembre 04, 2016

LECTIO DIVINA PARA EL 14 DE JUNIO DE 2015

Estudio Bíblico Dominical
Un apoyo para hacer la Lectio Divina del Evangelio del Domingo 14 de Junio de 2015

Lectio de Marcos 4, 26-34

1. INVOCA

Orar es: venir a la luz, a fin de ser iluminados por la transparencia de Dios para las demás personas.

Orar es: creer y confiar en el Señor, que nos libera de los miedos, complejos y pecados.

Orar es: creer y confiar en el Señor y recibir en mi propio ser la alegría de una salvación que nadie ni nada me puede quitar.

Orar es: escuchar al Padre que me dice: "Yo te amo". En todo acontecimiento de mi vida, el Padre me repite: "Yo te amo".

Nos abrimos al Espíritu que nos trae el Amor del Padre y de Jesús, el Hijo y Hermano. Es el mismo Espíritu que inspiró a los escritores sagrados la Palabra de vida.

Cantamos suavemente: Veni, Sancte Spiritus:

Ven, Espíritu Santo,
te abro la puerta,
entra en la celda pequeña
de mi propio corazón,
llena de luz y de fuego mis entrañas,
como un rayo láser opérame
de cataratas,
quema la escoria de mis ojos
que no me deja ver tu luz.

Ven. Jesús prometió
que no nos dejaría huérfanos.
No me dejes solo en esta aventura,
por este sendero.
Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
Te necesito en mi noche
como una gran tea luminosa y ardiente
que me ayude a escudriñar las Escrituras.

Tú que eres viento,
sopla el rescoldo y enciende el fuego.
Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
Tengo las respuestas rutinarias,
mecánicas, aprendidas.
Tú que eres viento,
enciende la llama que engendra la luz.
Tú que eres viento, empuja mi barquilla
en esta aventura apasionante
de leer tu Palabra,
de encontrar a Dios en la Palabra,
de encontrarme a mí mismo
en la lectura.

Oxigena mi sangre
al ritmo de la Palabra
para que no me muera de aburrimiento.
Sopla fuerte, limpia el polvo,
llévate lejos todas las hojas secas
y todas las flores marchitas
de mi propio corazón.

Ven, Espíritu Santo,
acompáñame en esta aventura
y que se renueve la cara de mi vida
ante el espejo de tu Palabra.
Agua, fuego, viento, luz.
Ven, Espíritu Santo. Amén. (A. Somoza)

2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mc 4, 26-34 (Qué dice la Palabra de Dios)

Contexto litúrgico

Seguimos leyendo el Evangelio de Marcos, propio del ciclo B, en estos domingos del Tiempo Ordinario.

Contexto bíblico

Las parábolas son un recurso o género literario utilizado por Jesús para presentar sus enseñanzas sobre el Reino de Dios. Jesús fue original en este estilo, no conocido en los libros del AT ni en la literatura rabínica.

En las parábolas, Jesús se manifiesta como "Sabio", de acuerdo a la más pura tradición de los libros sapienciales. Éstos pretenden descubrir el sentido de la vida y dar explicaciones sobre los muchos “porqués” de la existencia humana: nacimiento, muerte, enfermedad, sufrimiento, crecimiento, matrimonio, familia, comunidad, etc.

El tema central de las parábolas de los Evangelios es el Reino de Dios. Jesús, como buen sabio, nos descubre el misterio del Reino, plan o proyecto de Dios sobre la humanidad.

Hoy leemos dos parábolas: la semilla que crece por sí sola y el grano de mostaza.

Texto

1. El grano germina y crece sin que él sepa cómo (v. 27)

El Reino de Dios, sembrado en el campo de la humanidad, en el corazón de la historia, tiene la fuerza y la vitalidad suficientes para ir creciendo y creciendo.

Crece lentamente, pero su crecimiento nadie lo puede detener ni impedir. Primero un tallo, luego la espiga, después el trigo abundante (v. 28).

Los comienzos son sencillos y ocultos. Pero la fuerza interior que tiene la semilla va impulsando el crecimiento en una planta con sus frutos.

Sin que él sepa cómo (v. 27). Las cosas del Reino, las cosas de Dios no se miden al estilo de nuestras medidas, que tenemos metros, básculas, balances, utilidades, productos, etc. En nuestra sociedad rige este criterio: "tanto vales cuanto produces". Así quedamos equiparados a las máquinas.

El principal Trabajador del Reino es el mismo Dios. Jesús les respondió: Mi Padre no cesa nunca de trabajar; por eso, yo trabajo también en todo tiempo (Jn 5, 17). El hombre es colaborador en la siembra. Y así debemos comprender cómo los valores del Evangelio van creciendo en la historia humana. La fuerza, oculta pero efectiva, del Evangelio ha ido venciendo muchas injusticias: esclavitud, sacrificios de personas a los dioses, derechos humanos, derechos de la mujer, justicia y solidaridad con los pobres, atención a los enfermos, educación de los indígenas y campesinos, etc...

Cada uno, repasando su propia historia, percibirá que el Señor ha hecho maravillas a lo largo de su vida, dando el crecimiento a la semilla de la fe, que el bautismo sembró en nuestra conciencia.

2. Un grano de mostaza (v. 31)

La simiente de mostaza es mínima, como un punto de aguja. Sin embargo, está dotada de fuerza interior, que le hace crecer, desarrollar y dar cobijo a los pájaros.

La pequeñez y la humildad son virtudes muy cotizadas en los Evangelios. Hay que aprender a valorar tantas actividades, pequeñas y silenciosas, frente a tantas noticias, grandiosas en apariencia.

¿Qué pueden valer nuestros pequeños servicios ante las grandes obras de la técnica moderna y de las grandes empresas? ¿Qué valgo yo en esta sociedad, donde se privilegia lo espectacular?

Esta parábola es una invitación a sembrar pequeñas semillas de una humanidad nueva. Jesús no habla de grandes proyectos. El Reino de Dios, su proyecto de salvación, es algo humilde y modesto en sus orígenes. Así, por ejemplo, el nacimiento de Jesús, conocido solamente por los humildes: María, José y los pastores...

En nuestra vida espiritual, no soñemos con acciones grandiosas. En la sencillez de la vida, pongamos mucho amor, para que el Reino vaya creciendo entre nosotros.

Hay que vivir con gozo el momento presente. No soñar con un futuro prometedor. Sembrar y sembrar cada día, sin cansancios. Tener en cuenta las ocasiones actuales para realizarlas con la mayor entrega y generosidad. La siembra producirá sus frutos. Nos toca sembrar.

3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)

Dos lecciones muy claras nos enseñan estas parábolas:

- el hombre no es el protagonista en el crecimiento del Reino o plan de Dios. Es el mismo Dios. El hombre, el creyente, es un mero colaborador (primera parábola). Lo mismo en el crecimiento espiritual del cristiano.

- Dios actúa en la historia de la humanidad, a pesar de que las apariencias digan lo contrario. La salvación se va realizando. No hay marcha atrás (segunda parábola).

4. ORA (Qué le respondo al Señor)

Padre, Tú que eres el que hace crecer la semilla de nuestras buenas obras, haz que siempre creamos que Tú eres el protagonista de nuestro crecimiento y de nuestra felicidad.

Jesús, Tú eres la buena y fecunda semilla sembrada en nuestra conciencia, en el Amor del Espíritu. Sigue, te rogamos, alimentando nuestra pequeñez y limitación para crecer a tu medida.

5. CONTEMPLA

A Jesús, de origen humilde, procedente de Nazaret, aldea de mala fama. Jesús es la gran semilla, sembrada en la tierra de la humanidad que va produciendo abundantes frutos.

A ti mismo, que, en tu limitación humana, porque crees en Jesús, estás capacitado para realizar obras de amor y servicio.

6. ACTÚA

Agradeceré continuamente al Señor por el gran derroche de su Amor hacia mí.

Repetiré: Cantaré eternamente las misericordias del Señor (Sal 89, 2).

Autor: P. Martín Irure

LECTIO DIVINA PARA EL 14 DE JUNIO DE 2015

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