Sábado, diciembre 10, 2016

LECTIO DIVINA PARA EL 1 DE FEBRERO DE 2015

Estudio Bíblico Dominical
Un apoyo para hacer la Lectio Divina del Evangelio del Domingo
4to del Tiempo Ordinario – 1 febrero de 2015

LA PRIMERA ACCIÓN DE JESÚS MAESTRO:
Una enseñanza con poder
Marcos 1, 21-28

Introducción

El evangelista Marcos nos invita hoy a asistir a la primera acción de Jesús en su ministerio público, una vez que ha llamado a sus primeros discípulos y ha comenzado a andar con ellos (como lo hace notar el plural comunitario del v.21: “llegan a Cafarnaum”). Este domingo y el próximo, entonces, nos detenemos en lo que sucede el primer día de la misión de Jesús.

Lo primero que Jesús hace es importante. Cada evangelista lo ha contado a su manera: para Mateo lo primero es el Sermón de la Montaña, la formación básica del discípulo (Mateo 5-7), para Lucas es el anuncio en la sinagoga de Nazaret de que él es el “ungido por el Espíritu” para dar la liberación (Lucas 4,16-21), para Juan es la manifestación de la gloria en el signo primero de las bodas de Caná (Juan 2,1-11).

Para Marcos es diferente. Se trata de la constatación -en un día sagrado (el sábado), en un lugar sagrado (la sinagoga), ante una comunidad sagrada (la asamblea de Israel congregada allí)- de la novedad del Reino de Dios: la buena nueva de Jesús es “una doctrina nueva, con autoridad” (1,27; ver el v.22). ¡Ha llegado aquel que supera a los profetas y a todos los maestros de Israel!

La escena dramática del exorcismo de un hombre poseído por un “espíritu impuro”, allí en medio de esta comunidad, lo ilustra magníficamente. “Yo sé quién eres tú y a qué has venido”, parece implicar la interpelación del demonio a Jesús. La “venida” de Jesús (ver 1,7.9.14) constituye una amenaza para el mundo de los demonios, porque Él es el “Santo de Dios” investido por el Espíritu de Dios (ver el relato del bautismo: 1,10-11), más fuerte que Satanás (ver el relato de las tentaciones: 1,12-13) que está aquí para aniquilar el anti Reino, el sistema del mal.

Jesús no sólo es el predicador del Reino sino quien lo realiza plenamente: su palabra es eficaz.

¡He aquí un maravilloso perfil de Jesús Maestro! lección fundamental para quien quiera comprender más a fondo, en los pasajes siguientes, el camino del discipulado en Marcos.

1. El texto, su contexto y estructura

1.1. El texto

Leamos Marcos 1,21-28:

“21 Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.
22 Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
23 Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar:
24 «¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.»
25 Jesús, entonces, le conminó diciendo: «Cállate y sal de él.»
26 Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.
27 Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.»
28 Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea”.

1.2. El contexto

Jesús no está solo, por primera vez aparece en comunidad, como lo notamos en el plural comunitario: “Llegan a Cafarnaúm” (Jesús y los cuatro primeros discípulos, después de la llamada a orillas del lago). De aquí en adelante no se separarán, excepto en rarísimas ocasiones (lo haremos notar cuando suceda y veremos las consecuencias); comienza a explicarse lo que significar “estar” con Jesús. Enseguida se da un salto cronológico hasta el sábado siguiente. Estamos en las primicias de la relación de Jesús con sus discípulos.

El pasaje de Marcos 1,21-28 está inserto dentro una sección más amplia del evangelio de Marcos, la que abarca 1,21-35. Ésta forma una unidad compacta: En primer lugar, toda ella sucede en Cafarnaúm, y en segundo lugar, se trata del arco de una jornada completa.

Esto último es interesante. Solamente dos veces en el evangelio veremos que se cuenta lo que sucede a lo largo de un día, casi con las horas contadas: (1) en el primer día del ministerio público de Jesús, que es el pasaje que acabamos de citar; y (2) en el último día del ministerio de Jesús, el día de su pasión y muerte, contando paso a paso desde el atardecer de la última cena hasta el atardecer de la sepultura (Mc 14-15).

Esta jornada “modelo” del ministerio de Jesús, en Marcos 1,21-35, aparece así: El primer pasaje, el exorcismo de un hombre en la sinagoga de Cafarnaúm (Marcos 1,21-28), está conectado con la escena inmediatamente anterior –el kerigma y la vocación de los primeros cuatro discípulos- por la frase “Llegan a Cafarnaúm” (1,21; nótese que se supone conocido el sujeto). Tanto Jesús como los primeros discípulos aparecerán mencionados explícitamente al comienzo de la escena siguiente (Marcos 1,29-31).

Por lo demás, en el orden del relato de Marcos, vemos cómo en este pasaje se llega al momento cumbre del ministerio de Jesús en Galilea:

(1) En 1,9 se marcó la primera entrada de Jesús en el escenario –para el bautismo- con la expresión: “Vino Jesús desde Nazaret de Galilea”.
(2) En 1,14 se señaló la entrada de Jesús en el ministerio así: “Vino Jesús a Galilea”.
(3) En 1,16, introduciendo el episodio de la llamada de los primeros discípulos se dijo: “Bordeando el mar de Galilea”.
(4) En 1,28, se muestra cómo Jesús se vuelve famoso: “Su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea”. ¡Tan importante parece ser este episodio dentro los recuerdos que las comunidades primitivas conservaban de Jesús!

En este pasaje Marcos presenta de forma destacada a Jesús en calidad de Maestro, una maestro que desde el principio marca la diferencia con su deslumbrante potestad (note la insistencia en este tema: 1,21.22.27).

1.3. La estructura

El esquema tiene la forma de un “sándwich”, es decir dos escenas “marco” que encierran una central. Tenemos entonces:

(1) Jesús es reconocido como Maestro “con autoridad” por la multitud asombrada en la sinagoga de Cafarnaúm (1,21-22). Su novedad se capta mediante una comparación: “No es como los escribas”.
(2) Jesús demuestra su autoridad: expulsa a un demonio en la sinagoga (1,23-26).
(3) Jesús es reconocido como Maestro “con autoridad” mediante una aclamación coral en la sinagoga de Cafarnaúm y difusión de la noticia (1,27-28). Su novedad, notada en el sometimiento del demonio a su palabra, suscita la pregunta: “¿Qué es esto?”.

La escena central (el exorcismo) ilustra el reconocimiento que el pueblo hace de Jesús como Maestro “con autoridad” y es el punto de partida de la expansión de la fama de Jesús en toda Galilea.

En la escena del exorcismo, a su vez, podemos distinguir los siguientes pasos:
(1) El encuentro de Jesús con el hombre poseído por el demonio, en la sinagoga (1,23ª)
(2) El demonio opone resistencia (1,23b-24)
(3) Jesús expulsa al demonio mediante dos órdenes (1,25)
(4) El demonio realiza una última protesta y sale (1,26)

Hagamos algunas anotaciones para comprender mejor el significado del texto.

2. Antes del exorcismo: Jesús es reconocido como Maestro “con autoridad” en la sinagoga de Cafarnaúm (1,21-22)

En este primer episodio del ministerio público de Jesús, y al comienzo de la jornada misionera “modelo”. Después de los datos de contextualización geográfica y temporal. Marcos sumariamente insiste en presentarnos a Jesús –acompañado de los cuatro primeros discípulos- en su actividad docente:

“21 Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar.
22 Y quedaban asombrados de su doctrina (lit: ‘enseñanza’), porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”.

(1) En Cafarnaúm (1,21ª)

Jesús parece haber trasladado su residencia de Nazaret a Cafarnaúm. Esta ciudad estaba a escasos cuatro kilómetros de la desembocadura del río Jordán, al norte del lago de Galilea.

Algunos datos para que nos hagamos una idea de la ciudad:

• Era estación de frontera del territorio de Herodes Antipas: era ciudad de paso obligado para los viajeros que se desplazaban en sus caravanas en sendas direcciones: norte-sur y oriente-occidente.
• A diferencia de las otras ciudades circunvecinas al norte, su población era básicamente judía. Con todo, había alguna mezcla con greco-romanos.
• Probablemente allí estaba instalado un escuadrón del ejército romano (ver Mt 8,5).
• Tenía un puerto de pescadores y una gran parte de la población dedicada a este oficio.

(2) Un sábado, en una sinagoga (1,21b)

Los datos enseguida son más precisos: Jesús aparece en público un sábado en una sinagoga.

Esta es la primera de una serie de sábados en que tiene lugar el ministerio de Jesús (siempre en situaciones problemáticas; ver 2,23; 3,2; 6,2).

El sábado es día de reunión sinagogal. Jesús aparece como un judío piadoso que participa en el culto semanal en el que el pueblo de la Alianza celebra a su Dios como creador y liberador.

(3) Jesús se pone a enseñar (1,21c)

Cualquier judío que estuviera instruido en la Santas Escrituras podía tomar la palabra en la asamblea sinagogal sabatina y comentar los textos proclamados en la liturgia. Esto es lo que Jesús hace aquí y desde entonces lo vuelve costumbre: “Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios” (1,39).

En un primer momento no se dice qué es lo que Jesús dice, el reflector del narrador enfoca más bien hacia el auditorio: “Quedaban asombrados de su doctrina…” (1,22ª). Literalmente es: “Quedaban proyectados fuera de sí ante su enseñanza”. La causa: de la autoridad que emana de Jesús y lo “nuevo” de su palabra (ver el v.27) que provoca efectos inmediatos, visibles y constatables que van más allá de toda expectativa humana.

El episodio completo nos permite entender en qué está la diferencia con los “maestros” (escribas) de Israel: mientras los escribas se limitan a la transmisión de conocimientos, Jesús obra aquello que dice porque es poseedor del “poder” (en griego la “exousía” del Reino) que proviene del mismo Dios Padre quien lo ha investido de Espíritu Santo (ver 1,10-11).

3. Jesús demuestra su autoridad: expulsa a un demonio en la sinagoga (1,23-26)

En la enseñanza de Jesús, su Palabra-mensaje no sólo se “escucha” sino que también se “ve”. Esto es lo que muestra Marcos en la escena que viene a continuación.

(1) El encuentro de Jesús con el hombre poseído por el demonio, en la sinagoga (1,23)

“Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo”.

La escena comienza de forma extraña: ¿Cómo se explica la presencia de un endemoniado en medio de la asamblea litúrgica, en lugar sagrado? ¿Es una denuncia contra la ineficacia del culto? ¿O contra un sistema religioso que favorece el mal? ¿Es un llamado de atención sobre la posibilidad de estar en los asuntos del Señor pero ser tocado por la gracia de Dios, sino más bien todo lo contrario?

El hecho es que frente a la persona de Jesús inmediatamente se distingue el adversario. El adversario no es el hombre como tal sino el “espíritu inmundo” que lo domina. La referencia concreta es la cruel realidad del mal que doblega al hombre. La expresión “espíritu inmundo” (o “impuro”) pertenece al lenguaje y a la mentalidad hebrea que delimita el mundo de Dios (la santidad o máxima “pureza”) del mundo del mal (lo no divino, contaminado por principios que se oponen a la trascendencia, y por eso es “impureza”).

No sólo es lo opuesto de Dios sino lo adverso a Dios. Así, lo que se quiere representar es mal en su complejidad, destacando algunas de sus características:

• Son como fuerzas sobrenaturales que arrastran…

o De forma invisible pero real.
o Con finalidad destructora.

• Su presencia se advierte:

o En signos físicos que expresan dolor y angustia. Los textos lo representan con gritos y con convulsiones parecidas a la de la epilepsia.
o En signos psíquicos: se aliena la subjetividad de la persona, quien es impulsada a hacer lo que no quiere.
o En signos espirituales: genera un abierto contraste con Dios; lo conoce, advierte su presencia y lo rechaza.

• Estas fuerzas sobrenaturales, según la mentalidad antigua oriental, parecen entrar y salir en las personas. Tanto es así que la persona se cura cuando dicho “espíritu” (o fuerza) “sale” de la persona.

• Cuando no hay ningún tipo de intervención que las combata efectivamente, estas fuerzas conducen a la muerte.

El texto bíblico se expresa en el lenguaje que está a su alcance. Con todo, las fuerzas por las cuales estás personas son dominadas y esclavizadas permanecen todavía hoy para nosotros difícilmente comprensibles. Lo que sí es absolutamente claro es que Jesús está en capacidad de someterlas.

Pues bien, un hombre que está poseído por un espíritu inmundo, es el beneficiario del primer milagro de Jesús. Personas de este tipo, atormentadas por un mal inexplicable, aparecerán con relativa frecuencia en el radio de acción del ministerio de Jesús (ver la historia del Geraseno: 5,1-20; de la niña: 7,24-30; o del muchacho: 9,14-29; también los sumarios de 1,34; 3,12). A Marcos parece interesarle este tema.

El lado oscuro de la historia humana, con su carga de sufrimiento, comienza a ser expuesta ante aquel que es portador del Reino de Dios.

(2) El demonio opone resistencia (1,23b-24)

Otro detalle curioso en el relato: es el demonio quien toma la iniciativa. Esto es comprensible si entiende que la presencia y la palabra de Jesús tienen un efecto inmediato sobre la esfera del mal: puesto que el Reino de Dios está aconteciendo, nadie que esté junto a él y lo escuche puede (o debe) quedar la misma manera.

El demonio advierte la presencia de Jesús. La división de ámbitos es clara: el “Santo de Dios” cara a cara frente a las fuerzas del mal. Comienza el combate. La tensión se hace evidente.

¿Cómo ataca el demonio?

Observemos la forma externa y el contenido:

• El demonio “grita” (1,23b) utilizando la boca del poseído. Su intención es alejar a Jesús. Es extraño, el demonio se comporta como si él fuera el exorcista.
• El demonio dice tres frases en las que el demonio muestra un conocimiento de la identidad y la misión de Jesús:

o “¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret?”. Con esta pregunta retórica (que trae implícita la respuesta), se delimitan las dos esferas de poder.
o “¿Has venido a destruirnos?”. Quizás es más una afirmación que una pregunta. El plural (tanto aquí como en la anterior) connota la capacidad de Jesús para destruir a todo el mundo demoníaco.
o “Sé quién eres tú: el Santo de Dios”. Irónicamente es una confesión de fe, la que debe escucharse en boca de un discípulo y no de un adversario.

Con el desvelamiento de la identidad de Jesús, el demonio pretende alejar a Jesús. Pero irónicamente está diciendo la verdad acerca la persona y la misión de Jesús.

(3) Jesús expulsa al demonio mediante dos órdenes (1,25)

Llama la atención la sencillez con que Jesús lo hace. No acude a ningún rito especial, es suficiente su palabra.

Jesús se comporta efectivamente como el “Santo de Dios” y frente a las fuerzas caóticas-demoníacas pronuncia dos mandatos (imperativos) de forma brusca y tajante, sin permitir apelaciones:

• “Cállate”. El verbo griego significa: “tapar la boca con un bozal”. Reducir al silencio es aplacar la violencia (ver 4,39, en la tempestad calmada).
• “Sal de él”. Como se anotó arriba, la curación depende de la salida del demonio, la fuerza alienante que reduce los impulsos del hombre a sus caprichos.

Con estas dos expresiones se manifiesta la derrota del mal y la liberación del hombre. Dios ha creado a los seres humanos para que sean libres y no para que estén sometidos a las fuerzas malignas que malogran su proyecto de vida.

(4) El demonio realiza una última protesta y sale (1,26)

El mandato es obedecido puntualmente: “El espíritu inmundo… salió de él”. Esto es lo que más va a impresionar a la gente: el poder de la palabra de Jesús que se verifica en la obediencia puntual por parte del demonio.

Pero antes de “salir”, el demonio hace sus últimas dos demostraciones, que son intentos de resistencia, de combate; esto acentúa la victoria de Jesús. La salida del demonio está precedida por:

• “Una agitación violenta”. Se trata de convulsiones (parecidas a los síntomas de la epilepsia) que causan un espectáculo impresionante. Hay un intento de rebelión por parte del demonio y una demostración pública de su poder.
• “Un fuerte grito”. Por segunda vez se habla a los gritos, pero en esta ocasión es el grito de muerte que indica el fin de la situación (notemos que en el momento de la muerte de Jesús también hay un fuerte grito: 15,37).

El exorcismo es una demostración del poder de la palabra de Jesús. Ha sido todo un éxito.

4. Después del exorcismo: Jesús es reconocido como Maestro “con autoridad” mediante una aclamación coral en la sinagoga de Cafarnaúm y difusión de la noticia (1,27-28)

La conclusión del relato toma un carácter coral: todos reaccionan igual y se expresan al unísono.

El hombre ha sido liberado de las fuerzas del mal pero en esta ocasión el evangelista Marcos no nos da más detalles sobre el nuevo estado de la persona, sino que enfoca su narración inmediatamente –y por segunda vez- hacia la reacción de la multitud que está en la sinagoga. A través de las expresiones de ellos no sólo comprendemos que el exorcismo ha sido exitoso sino que captamos la grandeza, la significación y la consecuencia de lo que ha pasado para el ministerio de Jesús que apenas inicia.

El segundo éxito de Jesús en la sinagoga es el conseguir sobrecoger a “Todos”. En ellos vemos:

• Su reacción interna: “Quedaron pasmados”. Se trata del “temor religioso”, del reconocimiento de una manifestación de Dios: han sido conmovidos y tocados internamente por el poder del “Santo de Dios”.

• Su reacción externa: “Se preguntaban unos a otros”. No se quedan en la mera impresión: la comparten y la profundizan buscando el sentido.

Así como el demonio se había expresado con tres frases para alejar a Jesús, ahora la multitud se expresa con tres frases para admirarlo:

• Una pregunta: “¿Qué es esto?”. Se indaga por el sentido del acontecimiento. Luego se dará el salto hacia la identidad de quien lo ha hecho: “¿Quién es este?” (4,41).

• Una fórmula de admiración: “¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!”. A la expresión que ya vimos al principio se le agrega otro calificativo: “nueva”. El término nos remite a la palabra “Buena – Nueva” (ver 1,1.14.15): la novedad del Reino que ha comenzado a manifestarse en el ministerio de Jesús.

• La causa: “Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen”. El anuncio del Reino no se ha quedado en promesa, en anuncio verbal, sino que se ha visto en hechos concretos.

La última expresión, que tiene incluido un “hasta”, deja abierta una puerta: si así le obedecen los demonios, ¿qué habrá que esperar de los discípulos? Por otra parte, lo “Nuevo” de Jesús, expresado con palabras (ver el kerigma: 1,14-15) y con hechos, supone un corte con lo “viejo”, que de ahora en adelante debe quedar superado.

Y no sólo comienza una vida nueva en la fuerza la Palabra creadora y liberadora de Jesús, también comienza una misión nueva. El acontecimiento no se queda ahí, quienes lo ven se vuelven misioneros: “Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea” (1,28).

Del “Todos” (conmovidos) pasamos al “Todas partes” y “Toda la región”. La evangelización, que es la Buena Nueva aconteciendo en la persona, como lo enseña este pasaje, envuelve la persona entera, todas las personas, todas partes y toda la región. Galilea es el espacio “modelo” de esta misión que va a cubrir el mundo entero.

En fin…

La enseñanza de Jesús Maestro, portador del Reino de Dios, Reino que libera y que da vida en el proyecto creador del Padre, es para todo el hombre y para todos los hombres.

5. Releamos el Evangelio con un Padre de la Iglesia

San Juan Crisóstomo profundiza la frase: “Enseñaba como quien tiene autoridad”.

“‘Fueron a Cafarnaum y, habiendo entrado el sábado en la sinagoga, Jesús se puso a enseñar. Y estaban maravillados con su enseñanza’. Ciertamente, era lógico que la gravedad del discurso los perturbara y se sintieran conmovidos por la sublimidad de los preceptos; pero, en verdad, era tan elocuente la fuerza del Maestro, que fascinaba a muchos de ellos, persuadiéndolos para que no se apartaran de Él al final del discurso, por el gusto experimentado al escucharlo (…).

Pero admiraban, sobre todo, su poder. En efecto, no hablaba refiriendo palabras de otros, como los profetas y Moisés, sino que en cada palabra mostraba tener autoridad propia. Frecuentemente, después de haber citado la Ley, agregaba: ‘Pero yo os digo...’. Por eso era natural que quedaran conmovidos. (…)

Considera conmigo la prudencia del Señor. Mira como usa maneras diferentes, según el provecho para los oyentes, pasando de los milagros a las palabras y, luego, de las palabras a los milagros. En efecto, antes de subir al monte curó a muchos, de manera que así preparaba el camino para lo que debía decir. Y después de haber terminado ese largo discurso, volvió a los milagros, confirmando las palabras con los hechos”.
(San Juan Crisóstomo, Homil. In Mt. 25, 1)

6. Cultivemos la semilla de la Palabra en el corazón:

6.1. ¿Qué caracteriza a Jesús Maestro? ¿Qué lo distingue de los otros maestros que enseñaban la Palabra de Dios?

6.2. ¿Cómo muestra Jesús que su enseñanza es “con poder”?

6.3. ¿De dónde le proviene el poder a Jesús? ¿Qué título le da el demonio a Jesús?

6.4. ¿A qué ha venido Jesús? ¿Cuál es el sentido de su misión?

6.5. ¿Cuál debe ser la misión del discípulo de Jesús en medio de un mundo donde el mal somete y aliena al hombre? ¿Qué se requiere para ejercer esta misión?

P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM

LECTIO DIVINA PARA EL 1 DE FEBRERO DE 2015

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