Viernes, diciembre 02, 2016

IN ELECTIS MEIS MITTE RADICES

Nuestra Señora del Tránsito

La Iglesia aplica a la Virgen Santísima las siguientes palabras del Eclesiástico (24, v. 13): In Jacob inhabita et in Israel haereditare et in electis meis mitte radices. Es­to dijo el Creador a la augusta Virgen: Et dixit mihi Crea­tor omnium. El Creador de todas las cosas ha dicho pues a María: Habita en Jacob, y sea Israel tu herencia, y a­rráigate en medio de mis escogidos.

 

La Virgen Santísima elige a su agrado las almas que le placen y cuando éstas cooperan fielmente a las gracias que esta bondadosísima Madre les alcanza del Señor, la obra de la santificación,  en ellas, va crecien­do y desarrollándose como el germen de un árbol ele­vado y frondoso. Ojalá no hubiese opuesto yo jamás óbices a las gracias que mi Madre dulcísima me ha alcanzado del cielo, pues entonces ya sería santo; pero des­graciadamente ha sido todo lo contrario, he aquí por qué después de tantos favores del cielo, soy todavía tan grande pecador.

Sin embargo de todo esto, me ha parecido a veces que la Inmaculada Virgen se ha apoderado tan completa­mente de todo mi ser, que me parece que esta hermosa Reina es como una elegante y frondosa palma que está plantada en mi corazón y que sus raíces penetrando por todas las arterias y venas de mi cuerpo y por todas las potencias de mi alma, me circundan y estrechan entre sus múltiples y densas mallas, como una red tupida aprisiona a un pececillo. De suerte que María Santísima vive en mí, como el arbusto en la maceta en que ha sido plantado. Y ésta no es puramente una consideración fan­tástica o un cuadro forjado por la imaginación, sino con­ ciencia íntima de lo que pasa en mí, algo como visión intelectual de lo que ocurre en el interior de mi ser. Siento que se ha realizado en mí, a pesar de ser un gran pecador e indigno de contarme entre los elegidos, aque­lla palabra profética de la Escritura: Et in electis meis mitte radices.

Fuente: www.oblatosdematovelle.com