Domingo, diciembre 11, 2016

HOMILÍA PARA EL 3 DE JULIO DE 2011

CONGREGACION DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CC.SS DE JESUS Y MARIA
VICEPROVINCIA DE OBLATOS EN COLOMBIA “JULIO MARIA MATOVELLE”
XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.
Za 9,9-10; Sal 144; Rom 8,9.11-13; Mt 11,25-30

En la expresión contenida en el Evangelio según San Mateo de este XIV domingo del tiempo ordinario: “venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”, encontramos la certeza de la presencia real de Jesucristo en nuestra vida cotidiana, encontramos la imagen de un Jesús que abre sus manos para acogernos en medio de nuestra pequeñez y encontramos la firme esperanza de saber que en medio de nuestras tribulaciones, cargos de conciencia, agobios y preocupaciones está Jesús a nuestra espera.

El Señor Jesús porque nos conoce y nos ama, nos manifestó la promesa antes mencionada, que lleva consigo alivio para los corazones tristes, alivio para quienes han perdido sus esperanzas al contemplar la frustración de sus sueños e ilusiones, alivio para quienes las fatigas de la vida se han convertido en una carga pesada para sus hombros,; alivio para todos aquellos que considerando la vida como sinónimo de cruz habían decidió acabar con ella; alivio para el que vive cansado , agobiado y angustiado como si Dios no existiera.

Alivio fue Jesús para los enfermos de su tiempo, cuando cansados y agobiados acudieron a Él, alivio fue Jesús para los excluidos por las instituciones de su tiempo, alivio fue Jesús para los pecadores juzgados como demonios por los poderosos de la época; alivio sintió la muchedumbre cuando en el sermón de la montaña, Jesús sació su hambre física y su sed de infinito con su palabra; alivio sentimos hoy nosotros en medio de esta celebración porque “el Dios con nosotros” está aquí, animándonos con el bálsamo suave de su mensaje de amor y fortaleciéndonos con el aroma de su presencia

Ojalá el “Venid a mi los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré” llegue a la mente y al corazón de los secuestrados sembrando en ellos la semilla de la fuerza y del ímpetu que necesitan para soportar su inhumano e irracional calvario; ojalá esta promesa del Señor llegue a los que sufren en el mundo entero el drama de la violencia sin razón; que el “venid a mi…….”, llegue al corazón de los desempleados, al corazón de los que viven solos, al corazón de los más necesitados, para que en medio de sus dramas personales de dolor y lágrimas encuentren en Jesucristo su alivio y su consuelo.

Hermanos y hermanas, alegres porque el Señor siempre cumple sus promesas, unámonos de corazón al salmo 144 para reconocer que Él es bueno con todos, que es cariñoso con todas sus criaturas, que sostiene a los que van a caer y que endereza a los que ya se doblan; con apertura total encomendemos pues a nuestro amigo Jesús que en sintonía con la segunda lectura del Apóstol San Pablo a los Romanos es quien vivifica nuestros cuerpos y anima nuestras almas.

Que el Inmaculado Corazón de María conduzca nuestros pasos hacia su Divino Hijo y que cuando nos sintamos cansados permanezca junto a la cruz de nuestras vidas.

P. Ernesto León D. o.cc.ss
Superior Viceprovincial de Oblatos