Domingo, diciembre 04, 2016

HOMILÍA PARA EL 3 DE ABRIL DE 2011

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CC.SS DE JESÚS Y MARÍA
VICEPROVINCIA DE OBLATOS EN COLOMBIA "PADRE JULIO MARÍA MATOVELLE"
HOMILÍA PARA El IV DOMINGO DE CUARESMA 
1 Sm 16, 1b.6-7.10-13a; Ef 5,8-14; Salmo 47; Jn 9,1-41

El protagonista del evangelio es un ciego, pero no cualquier ciego, no ciego por accidente ni por enfermedad adquirida, se trata de un ciego de nacimiento, de alguien despreciable para la gente de la época, pues lo consideraban pecador a él o a sus padres; era un hombre si, pero sin dignidad, dignidad que le había sido sustraída por los de su propio pueblo, llevándolo a vivir en condiciones miserables; no tenía voz ni voto, si moría o vivía daba igual, si sufría o no daba lo mismo, no le aportaba al pueblo absolutamente nada y éste a su vez le aportaba al ciego monedas de lástima, monedas de inhumanidad.

 

Este ciego llevaba sobre sus hombros el peso de la discriminación absoluta por ser ciego de nacimiento y el gran milagro que produjo Jesús en él, fue devolverle la dignidad humana y de hijo de Dios que lo suyos le habían usurpado; cuando el ciego recobró la vista, fluyó en su mente y en su corazón la respuesta: SI SOY YO, a la pregunta ¿no es este el que pedía limosna?, SI SOY YO, es la frase de aquel que ha recobrado su identidad, su dignidad, es la frase de aquel que ha recobrado la confianza en sí mismo; Jesús entonces al darle la vista le dio vida y no solamente luz, le dio amor y no solamente monedas, le dio reconocimiento y no discriminación.

Eso es lo que Jesús hizo con el ciego y por eso cuando los fariseos y los jefes del pueblo incluyendo el sistema jurídico-religioso, le preguntan a los padres del ciego: ¿certificáis que nació ciego?, éstos responden con temor y cobardía: preguntádselo a él ya que es mayor de edad, esta expresión habla de la acción de Jesús en la vida del ciego, le dio la mayoría de edad, Jesús le dio reconocimiento, le devolvió la humanidad, le dijo que era valioso, que no era ya algo sino alguien; y en ese momento el ciego empezó a vivir realmente porque comprendió su valía.

El ciego reconfortado por la vida de Cristo, no les tuvo miedo a los fariseos ni a los jefes del pueblo y se hizo expulsar de la sinagoga por amor a Jesús y porque se sintió amado por Jesús, postrado ante él como nosotros lo hacemos en la Eucaristía en el momento de la consagración, dijo el ciego CREO SEÑOR, éste es el credo del ciego, ésta es la profesión de fe del ciego, este es el grito del corazón que ha depositado su esperanza en Cristo.

Hermanos y hermanas la palabra del Señor hoy nos suministra cuatro conclusiones:

1.- Cuando nos alejamos de Dios perdemos nuestra dignidad de hijos de Dios
2.- Nuestros comportamientos y palabras no han de ser excluyentes sino incluyentes
3.- Así como el ciego dijo sin miedo SI SOY YO, que así también nosotros digamos somos católicos, somos creyentes, oramos el Santo Rosario, celebramos la Eucaristía, somos de Jesucristo, a él le pertenecemos
4.- Que nuestra profesión de fe, CREEMOS EN TI SEÑOR, sea hecha en todo tiempo y en todo lugar, venciendo nuestros miedos y temores.

María Santísima, ábrenos los ojos del corazón para contemplar el rostro luminoso de tu Hijo amado que entregó su vida por nosotros y ayúdanos a a sentir con sinceridad que tu Hijo es nuestra luz y nuestra esperanza.

P. Ernesto León D. o.cc.ss
Superior Viceprovincial de Oblatos