Sábado, diciembre 10, 2016

HOMILÍA PARA 24 DE JUNIO DE 2007 NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

Misioneros Oblatos de los cc.ss de Jesús y María
Isaías 49,1-6; Salmo 138;Hechos 13,22-26; Lucas 1,57-66.80
Domingo 24 de Junio de 2007
Natividad de San Juan Bautista

A propósito de la fiesta del Nacimiento de Juan el Bautista, la Iglesia nos propone hoy en las tres lecturas la predilección de Dios por la humanidad, cuando se vale de personas con nombre propio para una misión: iluminar la vida del mundo.

En la primera lectura (Is 49,1-6), Dios elige desde antes de nacer a Isaías, lo llama del vientre de su madre para hacer que el pueblo vuelva sus ojos a Dios y se convierte así este profeta, en luz de las naciones y puente de salvación para la tierra.

Un papá o una mamá tal vez fueron llamados a ser padres desde el vientre materno, y los llamó a ser luz y salvación para sus hijos, bueno es por esto, ver domingo a domingo la familia reunida en torno al altar de Jesucristo, nutriéndose del pan de la Palabra y del pan de la Eucaristía.

Posiblemente un profesor fue llamado desde el vientre de su madre a una misión, la de ser luz y salvación para sus estudiantes, trasladándolos de la caverna de la ignorancia a las montañas de la sabiduría.

Cada uno de nosotros ha sido llamado por Dios para algo, preguntémonos qué estamos haciendo por los otros, cuál es nuestro papel en este mundo, cuál es nuestro protagonismo; si la misión de Isaías fue ser luz, cuál será nuestra misión.

En la segunda lectura (Hch 13,22-26). San Pablo habla de la predilección de Dios por David, y por eso lo llamó a la vida, pero también lo llamó a ser  Rey de Israel y su misión fue ejecutar los planes de Dios, es decir ser luz y salvación para ese pueblo. Este Rey entendió la misión, pero el pecado rondó su corazón y cayó, Dios lo levantó; sin embargo, David ya no fue el mismo. Muchos de nosotros hemos caído en el ejercicio de nuestros deberes y en la ejecución de nuestras responsabilidades, Dios nos ha levantado, nos ha tomado de la mano y nos ha dicho ¡ánimo!, a veces por boca de muchas personas, y en ocasiones no nos hemos levantado por completo; el SEÑOR hoy nos invita a levantarnos, hemos pecado, pero el pecado no es nuestro dueño, nuestro Dueño es el AMOR y con amor entonces hermanos y hermanas no obstante nuestro pecado y nuestro cansancio, pongámonos en la tarea de ser luz y salvación para los otros.

En el santo Evangelio, (Lc 1,57-66.80) el elegido, el predilecto, el favorecido es Juan el Bautista, llamado el PRECURSOR, la voz en el desierto que anunció a Cristo. La gente al ver a Juan el bautista aún niño, preguntaba ¿qué irá a ser este niño?, pues tenía algo especial, había sido elegido por Dios para una misión, anunciar al SALVADOR.

Podemos preguntarnos hoy, ¿qué ha sido de nosotros en nuestros 20, 40 o 60 años de vida?, o ¿qué será de nosotros que estamos jóvenes y que tenemos el futuro en nuestras manos? Pero podemos preguntar también qué será de aquellos que viven como si Dios no existiera, qué será de aquellos para quienes el dinero lo es todo, qué será de aquellos para quienes los vicios los son todo, qué será de aquellos que han relativizado los valores, que será de aquellos quienes se creen poseedores de la verdad, qué será de aquellos que han asesinado a gente inocente, qué será de aquellos que han secuestrado a gente inocente y que han producido en la vida de sus familias eternos lutos, qué será de aquellos que con artefactos bélicos sembraron el terror durante esta semana en muchas partes de Colombia pero especialmente en Buenaventura, lástima que la magia del fútbol nos haga pasar por alto estas tragedias.

Elevemos hoy una oración a Dios por todos nosotros que somos los predilectos de él y digámosle que posibilite en nosotros el cumplimiento de nuestra misión para la cual hemos sido llamados, hemos de ser luz y salvación para los otros como lo fue ISAIAS, DAVID Y JUAN EL BAUTISTA.

El profesor Moncayo que viene caminando de Pasto a Bogotá, y que tiene a su hijo militar secuestrado desde hace 10 años; con su acción de caminar no obstante el cansancio y las ampollas en sus pies y además esposado, desea ser luz para el mundo y ruega que sea una realidad el acuerdo humanitario; esto es querer ser luz para una Colombia ensangrentada y a oscuras y aquí viene la gran pregunta y conclusión: ¿Nuestra palabras y actitudes expresan y son luz y salvación para los otros?.

Que Nuestra Madre del Tránsito, nos ilumine para responder a esta inquietud.

 P. Ernesto León D. o.cc.ss