Misioneros Oblatos o.cc.ss
Martes, Febrero 21, 2017

HOMILÍA PARA EL 1 DE MARZO DE 2015

CONGREGACIÓN DE MISIONEROS OBLATOS DE LOS CC.SS DE JESÚS Y MARÍA
Génesis 22,1-2.9-13.15-18; Salmo responsorial 115; Romanos 8,31b-34; Marcos 9,2-10
Domingo 01 de Marzo de 2015
Domingo 2º de Cuaresma

Fijando nuestra mirada en la TRANSFIGURACION  del Señor, fiesta que hoy nos ocupa, plantearemos a través de cuatro reflexiones el mensaje de Dios para nosotros en el marco de este segundo domingo de cuaresma.

En primer lugar el acontecimiento de la transfiguración tiene como objetivo confirmar la revelación de Jesús como el Hijo de Dios, la voz que se escucha desde la nube, asiente la identidad de Jesús y enalteciendo su figura, Jesús se constituye para el mundo en el Mesías y el Salvador.

La expresión pronunciada por Dios desde la nube, la había dicho ya en el bautismo de su Hijo, haciendo notar con esto que la identidad de Jesús no se puede poner en duda, pues su mismo Padre la ha confirmado.

En ese Jesús revelado por el Padre todos nosotros creemos, en el Jesús de la transfiguración que es el mismo de la cruz y de la resurrección hemos puesto nuestras esperanzas, en Jesús en quien el Padre se complace hemos puesto nuestra fe  y en ese Jesús a quien Dios nos invita a escucharle, hemos depositado nuestra vida. 

En segundo lugar la presencia de Jesús en medio de Moisés y Elías, es la manifestación clara de que Jesús como el Hijo de Dios se convierte en la síntesis de la ley y los profetas, Jesús en medio de estos dos personajes lleva a plenitud todo lo dicho en el antiguo testamento, Él es la nueva ley, Él es el nuevo y único profeta, misión ésta que lo llevó a la cruz.

Jesús y su Palabra,  avalados ahora por el Padre, se convierten en la LEY NUEVA, la ley del amor, de la esperanza y del perdón, no producto de efímeros sentimientos, ni de lo espectacular de sus vestidos, ni muchos menos a partir de una gloria pasajera; sino mas bien de su adhesión incondicional al Padre que lo constituye en el Señor de nuestra historia personal, en el salvador del mundo y en la  alegría siempre viva de ver cumplido en la historia el plan divino de la salvación. En tercer lugar la Transfiguración del Señor anticipa y prefigura el acontecimiento pascual, que por el camino de la cruz introducirá a Cristo en la gloria definitiva, camino que empezó el domingo pasado en el desierto, que atravesará la montaña de la transfiguración, la purificación del templo, el desprecio que tuvo que sufrir siendo la luz del mundo, para encontrarse luego con su muerte a imagen del trigo que cae en tierra para dar vida a través de su propia  resurrección.

Con el evento de la transfiguración Jesús comunica a Santiago, Pedro y Juan, el camino de la cruz que debía recorrer, pero no un camino lleno de penumbras y tristezas, sino un camino lleno de luz que tiene como fin la pascua y desde luego la fundamentación de la fe en el corazón de sus apóstoles. Finalmente, la transfiguración del Señor nos recuerda el compromiso de vivir el contenido de nuestro bautismo; y desde esta perspectiva dos signos son comunes al bautismo y a la transfiguración: la luz y la vestidura blanca; la luz es signo de Cristo glorificado que nos impone un deber, ser luz en medio del mundo, y la vestidura nos recuerda nuestra dignidad de cristianos pues somos sacerdotes, profetas y reyes.

Así pues queridos hermanos y hermanas nos queda como misión transfigurarnos a nosotros mismos para ser capaces de transformar el mundo, transformar el mundo del secuestro en ambiente de libertad, transformar el rostro descompuesto de nuestra patria sumergida en la violencia, en un rostro que hable de vida, de ilusiones, de retos y esperanzas; transformar finalmente nuestros contextos que irrespetan los derechos humanos en escenarios propicios para enaltecer la dignidad humana.

Que el Corazón Inmaculado de María nos acompañe en nuestro itinerario con Jesús, desde el desierto hasta la pascua.

P. Ernesto León D. o.cc.ss