Viernes, diciembre 09, 2016

HOMILÍA PARA EL 18 DE FEBRERO DE 2007

 Misioneros Oblatos de los cc.ss de Jesús y María
Isaías 58, 1-12; Salmo 102; 1Corintios 15, 45-49; Lucas 6, 27-38
Domingo 18 de Febrero de 2007
7º domingo de tiempo ordinario

  

La pretensión en nuestra Parroquia como la sugerimos en el título del anterior boletín: "HACIA UNA PARROQUIA EVANGELIZADA", lleva consigo el que los fieles hagan el tránsito de una etapa de cristiandad a un estadio de evangelización en donde la Fe no esté fundamentada solamente en celebraciones, en ritos o prácticas piadosas; sino, de manera fundamental en Jesucristo, centro de nuestra Fe y motivo de nuestra Esperanza.

Con lo anterior queremos decirles con San Anselmo, el Arzobispo de Canterbury (s.XII), "creo para entender y entiendo para creer", frase que denota dos de las tres facultades del alma que posibilitan el acto de creer o tener fe: Inteligencia y Voluntad. Éstas dos dan razón de una fe madura en el creyente, objetivo propuesto por la Parroquia.

Siguiendo esta línea, es necesario que como feligreses aprovechemos este tiempo de CUARESMA, tiempo de gracia y reparación que nos concede Dios, para vivir en comunión con los hermanos y en participación con el Misterio Pascual, centro de nuestra fe. Este tiempo se inicia con el MIERCOLES DE CENIZA hasta el JUEVES SANTO, y tiene como elementos propios para ser vividos: el AYUNO, entendido como lo expresa Isaías 58, 1-12: "Abrir las prisiones injustas, desatar las coyundas de los yugos, dejar libres a los oprimidos, romper todas las cadenas, partir tu pan con el que tiene hambre, dar hospedaje a los pobres que no tienen techo; cuando veas a alguien desnudo, címbrelo y no desprecies a tu semejante, entonces brillará tu luz como aurora, tu justicia te abrirá camino y detrás de ti irá la gloria del Señor". Por otro lado, junto al ayuno, nada más provechoso que la LIMOSNA, denominación que incluye una extensa gama de OBRAS DE MISERICORDIA, de modo que todos los fieles son capaces de practicarla, por diversas que sean sus posibilidades (San León Magno). La ORACIÓN, por su parte, siguiendo las homilías de Pseudo Crisóstomo es imprtante porque ella es la venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo. Ella es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Finalmente la ABSTINENCIA sobrepasa el hecho carnal y se eleva hasta el establecimiento de la voluntad de Dios en la mente y en el corazón del hombre (San Gregorio de Nisa).

 

Lo mencionado antes, desea ser un marco de iluminación para quienes vamos a vivir con todo el corazón el tiempo de cuaresma y posteriormente el tiempo pascual. Desde el Miércoles de Ceniza que recuerda nuestra condición humana hasta el advenimiento de la Pascua han pasado cuarenta días, de aquí se sigue el término de cuaresma.

P. Ernesto León D. o.cc.ss