Sábado, diciembre 03, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Mayo 9 de 2012. (Jn 15, 1-8)

Estimados hermanas y hermanos en los CC. SS de Jesús y de María:

La hermosa imagen de la vid y los sarmientos nos lleva a sentir “que le pertenecemos al Señor”, que mientras permanezcamos unidos a él tendremos vida, él será nuestro sustento, nuestra fertilidad y así, por él, daremos fruto y fruto abundante.

Aunque lo anterior nos parezca bello, la dificultad puede estar precisamente en “permanecer unidos a él”, y por esta razón nos hemos de preguntar todos los días: ¿cuál es el significado de esta unión?, ¿cuáles son las consecuencias de vivir lejos de él? Y ¿de qué árbol somos sarmientos?. Con base en estos cuestionamientos, es preciso que tengamos los mismos sentimientos de él para que de esta manera, sabiéndonos sarmientos suyos le pertenezcamos a él y sólo a él; no podemos ser entonces ramas de otros árboles que en vez de darnos vida, nos la quitan, el trabajo desmesurado, el dinero, el egoísmo, el orgullo y la vanidad.

Permanecer en Cristo, es obedecerle a su amoroso llamado de estar unidos a él; es seguir sus huellas amando a los hermanos; es dar frutos de vida y perdón en una cultura de odio y de muerte; pero dar fruto no puede ser una experiencia intimista, por el contrario, sumergida en la realidad, debe ser proyección de solidaridad con los pobres y necesitados, con los tristes y afligidos y desde luego con los que gozando de bienestar se han olvidado de Dios.

Pidamos a María Santísima su protección para como ella dar frutos de amor y santidad. Ob amorem Dei