Miércoles, diciembre 07, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Mayo 31 de 2012. Mc 10, 46-52?

Con los ojos del corazón y de la fe, el ciego Bartimeo reconoció al Señor y con gritos estentóreos le clamaba. “Hijo de David ten compasión de mí”; significando con esto que mientras algunos aunteniendo ojos no podemos reconocer a Jesús, muchos con los ojos del amor descubren al Señor, presente en las personas y en los acontecimientos.

El ciego desde hacía mucho tiempo vivía postrado al borde del camino, viviendo de las migajas de la gente, vivía señalado por todos porque era un pecador, de ahí su estado tan precario; el ciego sin haber recibido instrucción alguna, más que la del Espíritu Santo, descubrió la identidad de Jesús y confesó su fe en él con el grito arriba mencionado; tanto así que Jesús se detuvo y dijo: “Llamadlo”, mientras algunos obstaculizaban el encuentro de la divinidad con la humanidad, diciéndole al ciego: “Cállate”.

A muchos de nosotros nos cuesta identificar aJesucristo como el Hijo de Dios, porque nuestros ojos nublados por nuestros propios pensamientos no nos lo permiten; nos cuesta pedir su ayuda porque nos creemos todopoderosos, dueños del bien y del mal; nos es difícil acercarnos al Señor porque el manto de nuestra antigua vida nos pesa demasiado; nos es espinoso llamarlo porque las voces del mundo nos silencian; nos es trabajoso acceder a su presencia porque otros obstaculizan nuestros pasos hacia él y también porque nosotros servimos de piedra de tropiezo para que otros se acerquen al Señor; y en medio de este panorama, no podemos clamarle sino. “QUE PUEDA VER”.

Señor Jesús, que por la intercesión de María Santísima, que nuestra oración cotidiana sea: Señor permítenos ver la hermosura de tu presencia en nuestra vida y lo grandioso de tus acciones en favor de la humanidad. “Ob amorem Dei”