Sábado, diciembre 10, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Mayo 29 de 2012. Mc 9,30-37?

El evangelio de hoy manifiesta una particularidad en la pedagogía del Señor, nos referimos al hecho de alejarse de la gente del pueblo, para caminar a solas con sus discípulos con el ánimo de INSTRUIRLOS.

La instrucción de Jesús no se entiende como la transmisión de inmensos y variados conocimientos, se centraba sobre todo en la formación humana de los apóstoles que seguramente requería de la aprehensión de algunos tópicos básicos, pero que fundamentalmente se enfocaba en la apropiación del estilo de vida que les enseñó Jesús junto con un solo paradigma doctrinal: el mandamiento del amor.

En lo atinente al estilo de vida del Señor, podemos decir que él, hizo de su propia existencia su mayor enseñanza, predicó con sus acciones y desde este punto de vista sus hechos cotidianos fueron suficientes en la instrucción de sus apóstoles; él no les dijo simplemente perdonen pecados, él lo hizo y ellos fueron testigos de este acto compasivo y misericordioso; y lo mismo sucedió con la curación de los enfermos y con la expulsión de los demonios; en síntesis su vida ejemplar se convirtió en cátedra para sus seguidores y éstos con la fuerza del Espíritu Santo, intentaron vivir al estilo de aquél que un día dio la vida por la humanidad.

Muchos de nosotros no entendemos las doctrinas de nuestra profesión de fe y lo mismo les pasaba a los apóstoles del Señor; y no obstante lo anterior, como ellos lo hicieron, ahora nosotros aferrándonos a la persona de Jesús, hemos de intentar descubrir la acción de Dios en la historia a través de los actos de amor enseñados por Jesús.

Al término de este mes de mayo, que María Santísima nos configure como discípulos y misioneros del Señor Jesús. Ob amorem Dei.