Domingo, diciembre 04, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Mayo 25 de 2012. (Jn 21, 15-19)

Pedro quien había negado tres veces al Señor diciendo: “no conozco a ese hombre”, ahora con la fuerza del resucitado e iluminado por el Espíritu Santo está en la capacidad de responder con certeza y convicción a la pregunta formulada tres veces por el Señor: “¿Me amas?”, contestando en efecto: “Si Señor, tú sabes que te amo”.

En este evangelio, encontramos que el requisito más importante que debe cumplir aquél a quién el Señor encarga apacentar a sus ovejas es “amarlo a él con todo el corazón”, del amor a Jesucristo nace el pastoreo de la Iglesia, del amor nace el servicio que prestan muchos hombres y mujeres a sus hermanos, del amor al Señor nace la evangelización, con razón, luego de que Jesús interroga a Pedro sobre su amor por él, le dice: “Apacienta mis ovejas”.

Hermanos y hermanas de acuerdo a lo anterior, podemos concluir que es absolutamente necesario “el amor”, para poder servir a Dios y a los hermanos; es importante amar para entregar el evangelio y comunicar la luz y la vida de Jesucristo, y en sintonía con lo dicho, la tarea del anuncio del reino que hizo el Señor a los de su tiempo, fue fructífera a causa del amor que le infundía a cada uno de sus actos , nos referimos a su predicación, a los actos sanadores y a sus actos que llevaban consigo el perdón; en definitiva, si la misión de Jesucristo y de la Iglesia no está impregnada de amor, será estéril.

Que bajo la protección de nuestra Madre, la Virgen María, seamos capaces de proyectar amor a cuantos nos traten, tal fue el ejemplo de Jesús. Ob amorem Dei.