Viernes, diciembre 02, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Mayo 14 de 2012. (Jn 15,9-17)

Queridos hermanas y hermanos en los Corazones Santísimos de Jesús y María:

El amor es el regalo más grande que nos hace el Padre, el amor es la mayor herencia que tenemos los Hijos de Dios y en el evangelio de hoy, Jesucristo nos enseña cómo podemos recibir este hermoso e inigualable regalo divino.

Jesús nos muestra hoy que el verdadero amor, no es un amor emocional, es una decisión, es la opción que como hombres y mujeres decidimos tomar desde nuestra libertad y voluntad y esto porque el Señor nos amó primero.

Convertirnos en fuente de amor para nuestros hermanos a ejemplo de Jesús, significa que sin limitación alguna hemos de prodigar misericordia y compasión a todos, incluso a aquellos que en algún momento nos hicieron daño, tal fue el ejemplo de Jesús no sólo de palabra sino de obra: “Yo tampoco te condeno”; “Hoy estarás conmigo en el paraíso”; “Ámen a sus enemigos, porque si aman a sus amigos ¿qué merito tiene?”.

Desde esta perspectiva, la más sublime invitación que nos hizo Jesús un día, fue el vivir en su amor, que significa permanecer en él y por supuesto estar con él, lo cual quiere decir que su presencia en nosotros producirá grandes frutos a saber: la alegría que nace del corazón, la esperanza que brota de un espíritu que se regocija en Dios; la obediencia a su voluntad como sinónimo de nuestra adhesión incondicional a él.

Hermanos y hermanas, que con la asistencia de la Santísima Virgen María, amemos a Dios con todo nuestro ser, que amemos a los demás en términos de hermandad, que amemos a toda la creación, y que con decisión, empecemos a amarnos a nosotros mismos para ser capaces de prodigar amor a manos llenas a cuantos lo necesiten. Ob amorem Dei