Sábado, diciembre 03, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Marzo 27 de 2012. (Jn 8,21-30)

En el evangelio de hoy, encontramos un tema que es reiterativo en San Juan, nos referimos al acento hecho en torno a la procedencia divina de Jesús, que nos lleva a pensar de manera inmediata en su identidad como Hijo de Dios, en quie todo creyente ha de depositar su fe, su vida y su esperanza.

Junto al tema antes mencionado y que fue desarrollado la semana pasada, la Palabra del Señor hoy nos muestra una noticia alegre, expresada por el mismo Jesús: "El que me envió no me ha dejado solo, él está conmigo", lo cual significa una presencia constante por parte de Dios Padre en la vida de su Hijo y sin lugar a dudas en la nuestra, verdad que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué tan cerca estamos de él?; ¿Experimentamos su presencia en nuestros quehaceres cotidianos? y ¿Dios para nosotros es un ser cercano y por eso lo llamamos Padre o por el contrario es un ser lejano y por eso simplemente le decimos Dios?; estos y otros interrogantes tenemos que planteárnoslos, porque sus respuestas nos impulsarán a adheririnos más a él con la mente, el alma y el corazón.

Alegres por sentirnos en la compañía del Señor, imploremos de María nuestra Madre, que nos conceda todos los días el firme propósito de buscar nuestra perfección cristiana, bajo el amparo de su santísima intercesión.


OB AMOREM DEI.