Lunes, diciembre 05, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. JUNIO 5 DE 2012. Mc 12,13-17.

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", fue la expresión con la cual Jesús afirmó que mientras a los hombres se les dan cosas, a Dios hay que darle el corazón.

La mayor ofrenda dada a Dios fue su propio Hijo Jesucristo, y en este sentido es absolutamente necesario entender que el más perfecto don ofrendado a Jesucristo es la vida de aquél que dejándolo todo decide seguir sus pasos. En los parámetros del A.T. se ofrendaba a Dios los primeros frutos de las cosechas, corderos, becerros, entre otros y en el caso del N.T. la única ofrenda querida por Dios, es el corazón humillado y contrito de la humanidad entera.

Desde estos presupuestos, Jesús con la expresión arriba mencionada, invita a todo creyente a entregarle su cuerpo y su alma, tal sería el sacrificio perfecto, inmaculado y santo que Dios quiere, él no quiere limosnas o migajas, él quiere el corazón de los hombres, un corazón capaz de amar y perdonar.

Que bajo el amparo de María Santísima comprendamos que la forma más perfecta de agradarle al Señor es donandonos a él con nuestra alma, vida y corazón.“Ob amorem Dei”.