Sábado, diciembre 03, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Abril 3 de 2012. (Jn 13,21-33.36-38)

Así como Judas amó más sus treinta monedas de plata que a su Maestro, Pedro amó más su vida que la de aquél, que un día le dijo junto al lago: "te haré pescador de hombres".

Hermanos y hermanas, esta consideración, debe convertirse para nosotros en un interrogante muy serio, pues en ocasiones como Judas o como Pedro amamos más nuestros propios intereses que el proyecto salvífico de Dios en nosotros; amamos más nuestros caprichos y nuestros planes personales que la voluntad de Dios en nosotros, lo cual significa el descentramiento del Señor en nuestras vidas, es decir todo es importante para nosotros, menos Jesucristo.

En muchas oportunidades hemos traicionado a Jesús, postrándonos como Judas o como Pedro delante de otros dioses, el dinero, la fama, los cargos, entre otros, desconociendo por completo la imagen de Pedro después del evento de la resurrección, quien le dijo al Señor con convicción y con valor: te amo. te amo, te amo, después de haberlo negado tres veces, diciendo: no conozco a ese hombre.

Que esta Semana Santa nos ayude a decirle al Señor, te amamos con todas las fuerzas de nuestro ser, ayúdanos a amarte cada día más, que lejos de traicionarte a diario con nuestros actos, podamos decirte con fidelidad: "darìamos la vida por ti" y "a quién iremos, si tu tienes palabras de vida eterna".

María Santísima fortalece nuestra fe.

Ob amorem Dei.