Sábado, diciembre 10, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Abril 23 de 2012. (Jn 6,23-29)

Al comenzar esta semana y habiéndonos saciado el domingo en la Eucaristía con el pan vivo bajado del cielo, a la pregunta que le hace la gente a Jesús en Cafarnaúm: “¿Qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?, él respondió: “La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado”.

Hermanos y hermanas, no basta con saber que Jesús sació a la multitud con cinco panes y dos peces para decir que tenemos fe; no basta con la vivencia de practicas rituales para afirmar que creemos en el Señor, no es suficiente decir que leemos diariamente las sagradas escrituras para luego asentir que creemos en el Señor; lo anterior es importante, pero más importante es entender que CREER en el enviado de Dios, es aceptarlo en nuestros corazones como nuestro dueño y Señor; creer en él, significa adherir nuestra vida a la suya, significa esperar en él en medio de toda desesperanza y desilusión, es aferrarnos a él en todo tiempo y en toda circunstancia, es decir siempre.

Jesús en este evangelio denuncia a aquellos que los siguen únicamente por los milagros, por los prodigios que hacía y por los signos espectaculares, esto sería propio de una fe inmadura; por el contrario, seguir a Jesús simplemente porque nos hemos enamorado de él, es un signo claro de lo que significa una fe no vacilante.

Que al comienzo de esta semana, la Virgen María nos ayude a creer más en su Hijo Jesucristo. Ob amorem Dei.