Sábado, diciembre 10, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Abril 2 de 2012. (Jn 12,1-11)

 

En el evangelio de hoy encontramos la imagen de un Jesús que es VIDA, vida manifestada en el evento prodigioso de la resurrección de Lázaro, quien llevando cuatro días en el sepulcro, hizo brotar del corazón y de los ojos de Jesús, lágrimas de amor y de ternura por su amigo muerto.

En este acontecimiento Jesús se mostró absolutamente humano, hecho que se convierte para nosotros en un reto de humanización, pues inmersos como estamos en un mundo técnico, frío e instrumental, la imagen de Cristo nos ofrece la posibilidad de reflexionar sobre nuestra condición humana y sobre la necesidad de establecer en medio del mundo un clima de vida, reconciliaciòn y fraternidad; esto fue lo que hizo Jesús en su tiempo y desde luego en el hecho especìfico de Lázaro.

Desde los anteriores presupuestos, la invitación de este evangelio es a anclar nuestra fe en la roca de un Jesucristo vivo y resucitado, que camina a nuestro lado, y que se ha convertido en el sentido de nuestra historia personal; por tal razòn, celebrando con gozo el misterio central de nuestra fe en esta Semana Santa, intentemos descubrir en cada una de las ceremonias a ese Cristo sufriente pero vivo, a ese Jesucristo que con la fuerza de la vida rompió las ataduras de la muerte por amor a la humanidad.

Que nuestra Madre del cielo nos anime a contemplar en cada dìa de la Semana Santa a Jesucristo vivo, presente en las personas y en los acontecimientos.

Ob amorem dei