Domingo, diciembre 04, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Abril 19 de 2012. (Hch 5,27-33)

En esta ocasión encontramos en las palabras de Pedro: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, una verdadera lección de vida, Pedro había comprendido que el Sanedrín era menos que Jesús, que el respeto a la ley era menos que Jesús, que las estructuras poderosas de su tiempo eran inferiores al poder del Hijo de Dios y que la autoridad de los hombres significaba poco frente a la autoridad de Jesús.

El maravilloso valor de la obediencia, fue la herencia que nos dejó Pedro con la frase antes mencionada, nos enseñó que la obediencia en el hombre nace de Jesucristo resucitado y que la obediencia que le debemos a Dios es fruto de nuestro amor por él.

Después del evento de la resurrección del Señor, los apóstoles se transformaron en hombres valientes porque permitieron a Cristo habitar en sus vidas; se convirtieron en hombres aguerridos en la proclamación del evangelio porque Jesús era su fuerza y contrariando el poder de las autoridades judías, prefirieron la muerte a desobedecer al Hijo de Dios.

Hermanos y hermanas, sin desconocer las normas que rigen nuestras vidas, recordemos siempre con la ayuda de María Santísima, que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, como fruto de nuestra fe en él. Ob amorem Dei