Miércoles, diciembre 07, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Abril 17 de 2012. (Jn 3,7-15)

El tema central que nos presenta hoy Jesús en su diálogo con Nicodemo, es el testimonio, entendido como el principal fruto de su resurrección; esto quiere decir que quien ha experimentado en carne propia la resurrección del Señor está capacitado para hablar de Jesucristo, quien ha experimentado la resurrección del Señor, podrá dar testimonio de la vida nueva instaurada por Jesús en el mundo; quien ha vivido la resurrección del Señor puede dar testimonio de este acontecimiento maravilloso con sus palabras y con sus actos.

Nicodemo no entendió las palabras del Señor ni tampoco vivió el acontecimiento salvífico de la resurrección y por tanto estaba incapacitado para nacer de nuevo y desde luego para dar testimonio de aquél que venció la muerte con la fuerza de la vida; nosotros a diferencia de Nicodemo, acabamos de vivir en la Semana Santa el misterio central de nuestra fe: la resurrección del Señor, hecho que nos debe impulsar suficientemente para tener actitudes de resurrección y de vida y no actitudes de miseria y muerte.

Hermanos y hermanas, que nosotros bajo el amparo de María nuestra Madre del cielo, seamos signos claros en el mundo, de la vida nueva que nos infunde Cristo resucitado. Ob Amorem Dei.