Jueves, diciembre 08, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. Abril 16 de 2012. (Jn 3,1-8)

Por 7 veces encontramos en el diálogo sostenido entre Jesús y Nicodemo la palabra NACER; lo cual nos lleva a pensar que este verbo entendido como sinónimo de vida, se convierte en una invitación clara a resucitar con aquél que es el dueño de la vida: Jesucristo el Señor. Nosotros como Nicodemo a lo largo de la Semana Santa, tuvimos la ocasión de hablar con Jesús y de escuchar su mensaje de amor y por supuesto de atender a su exhortación firme de abandonar nuestra condición de muerte para introducirnos en una nueva, nos referimos a la de la vida.

Nicodemo era un fariseo y por su adhesión a la ley, andaba muerto en vida, el Señor mirándolo con misericordia y compasión lo invita a resucitar, a nacer de nuevo, a dejar sus prácticas de muerte para inaugurar condiciones nuevas de vida y esperanza.

Insertos en este ambiente pascual, y puestos en las manos de nuestra Madre María, intentemos resucitar, pues tal fue el propósito de la Semana Santa que acaba de pasar; hagamos lo posible por abandonar todo aquello que sea signo de muerte y de vejez, para situarnos en un contexto de resurrección por encima de toda sombra de corrupción, división, desesperanza y miedo. Ob Amorem Dei.