Viernes, diciembre 09, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA. 6 DE MARZO (Mt 23,1-12)

La Palabra del Señor ilumina siempre los pasos de todos los creyentes, y en este sentido hoy nos muestra la necesidad de profundizar en este tiempo de cuaresma la vivencia de dos virtudes importantes: la humildad y el servicio.

En el caso de la humildad, en la persona de Jesús encontramos un vivo ejemplo a seguir, el jueves santo se arrodilló ante los apóstoles, les lavó los pies y les dio un beso, haciendo notar de esta manera cómo la divinidad se arrodillaba frente a la humanidad y cómo en este sentido lo trascendente besaba a lo contingente. Es ante la imagen de Jesucristo que nuestro orgullo se doblega, es ante Jesucristo que nuestras rodillas se doblan en adoración y en humildad.

En lo atinente al servicio, Jesucristo a diferencia de los fariseos, no ocupaba los primeros puestos, no le interesaba, pues él sabía que ocupa el primer puesto en el corazón de Dios; Jesús entendió que el servicio desinteresado como lo hizo con los pobres, los afligidos y los pecadores, era el mejor camino para mostrar su amor y su misericordia.

Hermanos y hermanas, que en este tiempo de cuaresma dobleguemos nuestro orgullo y que con un corazón deseoso por servir, mostremos al mundo entero que Jesucristo vive en nuestros corazones.

Ob amorem Dei.