Viernes, diciembre 09, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA 29 DE FEBRERO (Lc 11,19-32)

La liturgia de la palabra de hoy acentúa en un tema que es recurrente en el tiempo
de cuaresma, nos referimos a la conversión, entendida como la transformación de la
mente y del corazón, como resultado de la escucha consciente de la Palabra de
Dios.

Los ninivitas en medio de la obstinación idolátrica en que habían incurrido,
decidieron escuchar a Dios por medio de Jonás y alli empezó su proceso de
conversión, de aqui se deduce que si el creyente no dispone su corazón para asimilar
la Buena Nueva de la salvación, nunca podrá transitar con determinacin por los
caminos de Dios, pues sólo a la escucha de la Palabra, el creyente se configura como
hijo de Dios y discipulo de Jesucristo, dejando atras las voces disonantes que lo
invitan a vivir alejado de la fuente divina de la salvación

.Mientras en el A.T. Nínive escuchó al profeta Jonás con miras a la conversión, en
el N.T. resonó la voz de Juan el bautista diciendo: conviertánse, el Reino de Dios
está cerca y en este sentido una vez que el Precursor ofrendó su vida por amor a
Dios, aparece la figura de Jesucristo invitando a los corazones vacilantes a amar a
Dios con todas las fuerzas de su alma, como muestra clara de su adhesion incondicional a
Aquél que enalteciendo la ley del amor dijo un día: no he venido por los sanos sino
por los enfermos, muestra suficiente de su deseo de contemplarnos a todos los
creyentes como verdaderos hijos de Dios.

Alegres por la permanente asistencia del Corazón Inmaculado de María, dispongamos
los oidos de la fe para escuchar la Palabra del Senor, sin la cual nuestra
conversion vería su propia frustración. Ob amorem Dei.