Miércoles, diciembre 07, 2016

EL PAN NUESTRO DE CADA DIA 28 DE FEBRERO (Mt 6,7-15)

El profeta Isaías nos regala hoy una bella comparación entre la lluvia y la palabra; cuando dice que así como la lluvia cae a la tierra y no sube sin antes empaparla, así la palabra de Dios no vuelve, sino después de haber fructificado en el corazón del hombre.

Hermanos y hermanas, en este itinerario cuaresmal, es deber de nosotros los creyentes dejarnos permear por la Palabra, pues ella es vida para los contextos de muerte, ella es luz en el camino de nuestra vida; ella convierte nuestros desiertos personales en praderas verdes de fuerza y esperanza, ella nos corrige, nos entusiasma y nos llena de vida nueva.

No podemos caminar hacia la pascua al márgen de la Palabra del Señor, necesitamos de ella, pues un creyente decían los padres de la Iglesia, que desconozca la Palabra, desconoce a Jesucristo; acerquémonos entonces presurosos a Jesucristo puesto en letras en la Sagrada Escritura, dejándonos al mismo tiempo vivificar por ella.

Por otro lado y haciendo eco del evangelio de hoy en el capítulo 6 de San Mateo, encontramos en la oración del padre nuestro, un elemento importante para este itinerario cuaresmal que hemos iniciado, se trata del PERDON, "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden", práctica que debemos ejercitar en este tiempo litúrgico luego de hacer una seria reflexión acerca de de todo aquello que rompe nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos, nos referimos a todo aquello que signifique rencor, resentimiento, odio, venganza, entre otros.

Que nuestra Madre del Cielo nos ayude a perdonarnos para luego ser capaces e perdonar a quienes nos han hecho daño.

"Ob amorem dei"